Adrián Barreto/SIPSE
PLAYA DEL CARMEN, Quintana Roo.- En 22 días, siete empresas se llevaron 62 millones de pesos. Desde el 19 de julio ya no se les vio más en el litoral quintanarroense; se fueron con el dinero del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), pero la amenaza del sargazo sigue aquí, al igual que voluntarios de la sociedad civil y trabajadores del gobierno que lo combaten desde su aparición en 2015 por un salario de ocho mil pesos mensuales, con el que se necesitaría poco más de 26 años para alcanzar lo que la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) pagó por el contrato más bajo de las siete compañías (dos millones 553 mil 600 pesos).

Alejandro Monreal no imagina cuántas veces ha ido de un lado a otro paleando, arrastrando el rastrillo, llenando carretillas para después descargarlas unos metros más al norte, en las inmediaciones de El Recodo. Lo que sí es evidente, es que lo ha hecho durante más de 22 días, pues tiene seis años como trabajador de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat).

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“Es mi zona, desde la 10 a El Recodo”, presume entre la charla. Esa área de la playa es una de las más lastimadas por las algas marinas que llegan a pudrirse y a entintar el mar de tonos que van desde el marrón, al café y negro.

Aprisa, antes del almuerzo, reflexiona a la pregunta sobre su récord en una semana: 80 toneladas en junio pasado, cuando se podía usar el tractor. Desde que las autoridades ambientales determinaron no meter maquinaria pesada para sacar el sargazo, lo recoge a mano, por lo que su récord se reduce a 30 toneladas en una semana él solo. Son cerca de 400 metros que recorre cada día en ida y vuelta, una, dos, siete o las veces que sean necesarias para mantener limpia la zona.

De manera manual, trabajadores de la Zofemat y voluntarios
recogen toneladas del alga a la semana. (Adrián Barreto/SIPSE)

Hugo Uribe Nicolás, director de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat), repasa mentalmente las estadísticas registradas: “Sólo de muelle a muelle tenemos un promedio de 90 toneladas semanales en los días que más ha pegado el sargazo”, dice. Pero agrega que así como hay días que son menos, también se da que han sobrepasado las 130 toneladas, como sucedió en varias ocasiones entre junio y julio pasados.

En aquellos días, con Samaria Angulo Sala como presidenta interina, el acumulamiento del sargazo entre los dos muelles rebasaba la capacidad de Alejandro y de sus compañeros de la Zofemat. El olor a podrido que se desprendía llegaba al Palacio Municipal, por lo que el ayuntamiento tuvo que echar a andar un programa de empleo temporal con un límite de 150 plazas abiertas. En ese momento se informó que les pagarían seis mil pesos al mes, pero Hugo Uribe reconoce que nunca se han llenado todas las plazas y que la rotación es muy alta.

Recursos empleados

El dinero para pagar esos sueldos se tomó del Derecho de Saneamiento Ambiental, pero el funcionario desconoce cuánto se destina para el empleo temporal. También de ese fondo se tomarían entre 20 y 25 millones para comprar una máquina para tratar sargazo que anunció Asunción Ramírez Castillo, tesorero de Solidaridad. De ahí también se pagarán 11 millones de la barrera antisargazo que fue instalada el pasado 23 de agosto.

Es mucho dinero invertido o gastado, según se vea, para combatir el sargazo. La SEMA tomó 62 millones del Fondo Nacional de Desastres que le dio la Federación a los ayuntamientos para recolectar el sargazo. Con ese dinero contrató a seis empresas y una persona física, de acuerdo con la solicitud 00821018 de la Plataforma Nacional de Transparencia.

Todos los contratos coinciden que iniciaron trabajos el 26 de junio, y el 18 de julio dieron por terminada su aportación para limpiar las playas. Entre ese lapso y especialmente después, al menos en Playa del Carmen, la sociedad civil se sumó a la recolección del sargazo. Así lo hicieron decenas que atendieron una convocatoria de Moce Yax Cuxtal, y este ejemplo lo siguieron las familias fundadoras, militantes priístas y el gremio taxista, por mencionar algunos.

El sargazo no ha dado tregua a pesar de lo invertido en siete empresas, las cuales, actualmente desaparecieron de los litorales quintanarroenses. (Adrián Barreto/SIPSE)

Nadie cobra nada. Es Playa del Carmen, el hogar que les vio crecer, donde echaron raíces y que les ha dado tanto. Nadie, salvo los siete proveedores que contrató SEMA por 22 días en conjunto, que como lo dice el inciso A de la Cláusula Cuarta de sus respectivos contratos, de limpiar 38 mil 399.9 metros lineales de costa; es decir que por los primeros 100 centímetros se llevaron mil 614. 94 pesos, por el segundo tanto otros mil 614. 94 pesos y así hasta que juntaron los 62 millones.

¿Y Alejandro? Él cobra ocho mil pesos cada mes, no es mucho, dice, pero los recibe orgulloso de su trabajo. No hace cuentas de cuánto tiene que trabajar para ganar dos millones 553 mil 600 pesos, lo que pagó SEMA a Desarrollos y Construcciones de Quintana Roo S.A. de C.V. por el contrato más barato de entre los siete, pero le tomaría 26 años.

Los últimos días de agosto, el sargazo dio un poco de tregua a Playa del Carmen, y cuando se menciona eso durante el encuentro de Alejandro con el reportero dice: “Pero ya viene, y hay que ir a comer si no, nos gana”. Y ahí se va, con sus tres sombreros en la coronilla y una gorra que le garantizan que el sol no le lastimará más su nariz rosácea.