La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a la exposición de los alumnos de la artista Victoria Rueda.

Fue muy gratificante ver las obras que ahí estaban. Pastel, acrílico, oleo, mixto, acuarelas y demás. Darme cuenta de lo que siempre digo y en ocasiones he de hartar a más de uno; la gente que tiene contacto con el arte en cualquiera de sus disciplinas es gente distinta, se desenvuelve de manera distinta y sobresale entre los demás.

Vi niños de 6 años y algunos hasta s más pequeños orgullosos de sus creaciones, los papás como pavorreales al igual que los demás invitados de los nóveles artistas. También tuve la oportunidad de convivir con un grupo de alumnos adultos en donde según me platicaban dedican una noche a la semana al feliz esparcimiento en el estudio de Victoria, entre risas, alguna botana y porque no con una buena copa de vino.

Muy decorosos todos los trabajos y varios que podría yo calificar de geniales. En estos tiempos de tantos cambios y de un exagerado uso de la tecnología, ver a un niño, adolescente o adulto que deje de la do todo esto y se ponga a crear y a echar volar su imaginación sin la ayuda de ningún aparato de los que nos hemos vuelto esclavos, es un verdadero milagro, pero el milagro no es otra cosa que el arte por sí mismo.

Y por ello les digo que sin importar cuantos años tengan, sin importar la condición física, la condición económica y demás factores aleatorios, dense la oportunidad de practicar alguna disciplina artística, la que sea, la que tengan oportunidad y dejen que ella sola les haga que se vuelva una necesidad, un vicio, un deseo vehemente por siempre practicarlo a pesar de todo y ese escape que solo da el arte les convertirá en seres que expresen y vean todo de manera distinta, más positiva, más proactiva y esa gente es la gente que necesita el mundo y que por supuesto necesita nuestro México, nuestro Quintana Roo y nuestro Cancún.

 No podemos decir que no nos gusta la sopa hasta que la hayamos probado, así que los invito a que prueben todas las sopas hasta que encuentren su favorita y entonces se acordaran de lo aquí escrito y estarán agradecidos con la vida por haber encontrado esa pasión. No se trata de encontrar al nuevo Picasso ni al nuevo Mozart, se trata de encontrarse a uno mismo y vivir distinto. Hasta la próxima semana.