Eva Murillo/ SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Hacer dieta y empezar una rutina de ejercicio son los dos principales propósitos de año nuevo, lo que significa que los gimnasios reporten aumento en el número de socios que se inscriben en enero, sin embargo, esta tendencia a la alza la registran desde el último bimestre del año que está por acabar, reconoció Alejandro Martínez, gerente de Super Fitness Mixto.

Este propósito implica no sólo fuerza de voluntad, también dinero, así que es necesario tener ambas cosas para llegar al objetivo y no claudicar en el intento.

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Es en la segunda semana de enero y todo febrero cuando el propósito de año nuevo empieza a notarse en los gimnasios, con 30% de aumento en el número de clientes, una vez que las vacaciones decembrinas concluyen.

Cancún cuenta con opciones para todos los bolsillos, el precio promedio más bajo de un centro de ejercicio es de 500 pesos y el más alto oscila en los mil 500, todo depende de lo que incluya, que puede ser el uso de todas las instalaciones, o algunas áreas, incluso un entrenador personalizado. Alejandro Martínez detalló que el mercado de clientes está diversificado, pues no sólo acuden jóvenes, también adultos y personas de la tercera edad, pero ambos mercados por objetivos diferentes.

Los jóvenes traen un fin estético, físico, verse mejor, los adultos y adultos mayores vienen por fines de salud”, dijo. Reconoció que los más constantes son los adultos y de la tercera edad, pues los motiva el sentir mejoría en su salud al hacer ejercicio.

El gerente también sugirió tener cuidado a la hora de elegir el gimnasio para cumplir con el propósito de año nuevo, pues hay algunos que no cuentan con personal capacitado para atender adecuadamente a los clientes y una mala atención o guía al momento de realizar rutinas cardiovasculares o de pesas podría estar en riesgo la salud.

Para ver resultados favorables tras empezar a ir al gimnasio, el tiempo promedio son tres meses, siempre y cuando exista una dieta balanceada y programada por expertos en nutrición, así como el acompañamiento de un entrenador.

“Cuando entres a un gimnasio la primera señal de alerta para detectar que no es un lugar profesional es si te ponen a hacer ejercicios sin antes realizar un cuestionario médico, si antes no te preguntan si tienes algún padecimiento, para en base a eso establecer la rutina de ejercicios”, dijo.