El mediático berrinche que protagonizaron en redes sociales los cabecillas del Partidito del Trabajo (PT) en Quintana Roo en el que rompieron con sus aliados de Morena y Encuentro Social (PES) y desconocieron el acuerdo de coalición, dejó al desnudo las ambiciones y el juego de intereses que se vive dentro de esta alianza, propinando un severo golpe a sus posibilidades justo en la antesala del arranque de las campañas proselitistas. 

Porque aunque en números y votos el PT no representa nada —perdió el registro estatal en las pasadas elecciones locales al no alcanzar ni siquiera el dos por ciento de la votación total—, el impacto público que su pataleta está provocando es altamente nocivo para la imagen de la alianza y en particular de Morena, que está batallando con sus propios demonios internos.

El origen del conflicto fue la repartición del pastel en donde el PES y Morena se quedaron con las candidaturas más jugosas, dejando piltrafa al pigmeo PT, que puso como condición para mantener la coalición nada más y nada menos que encabezar la candidatura a la presidencia municipal de Cancún (Benito Juárez), con el polémico ex alcalde Juan Ignacio “Chacho” García Zalvidea como explosivo candidato. 

Sin embargo en la pulseada los del Trabajo salieron perdiendo, y aunque tenían firmado los acuerdos para contender unidos en 10 municipios a última hora abandonaron las negociaciones, por lo que sus aliados recurrieron a un representante del Comité Ejecutivo Nacional del PT para cumplir con el requisito a tiempo ante el Ieqroo. 

Como respuesta, el “Chacho”, Hernán Villatoro, y otros cuadros de menor jerarquía como Sergio “Checo” Terrazas Montes y Amilcar Puc Noh —sus candidatos para alcaldes de Chetumal y Bacalar— transmitieron en redes sociales un video rompiendo relaciones con Morena y el PES, anticipando que competirán por su lado en los 11 Ayuntamientos. 

El amague del PT no es descabellado y causa preocupación dentro de la coalición “Juntos haremos historia” —en el nombre lleva la ironía—, ya que un candidato competitivo como “Chacho” puede arrebatar votos cruciales a la alianza Morena en Cancún en caso de irse por la libre, presión que el partidito está utilizando para llevar agua a su molino.

Porque la fisura en la coalición Morena, si no se resuelve puede convertirse en una cancerosa gangrena que les va a costar mucho en las urnas.