El artero asesinato de Alan Adrián, un joven de 30 años que laboraba desde hace muchos años como franelero y “cuidador” de carros en negocios del primer cuadro de esta capital, conmocionó a la sociedad chetumaleña que aún no ha perdido la sensibilidad ni la capacidad de indignación ante la violencia, cada vez más presente en Quintana Roo. 

Según testigos del hecho, el “Chilango” –sobrenombre con el que muchos conocían al joven trabajador– fue agredido por un violento sujeto alcoholizado y un par de compinches cerca de las 5:00 de la mañana a las afueras de un antro ubicado a menos de 100 metros de Palacio de Gobierno, intentó huir corriendo por las calles del centro de Chetumal pero fue perseguido, alcanzado y baleado hasta la muerte por sus agresores.

La indignación de los capitalinos se ha desbordado y mete presión a la Fiscalía General del Estado, encabezada por Miguel Ángel Pech Cen. No hay justificación para la tardanza en las indagatorias, cuando el crimen ocurrió en un lugar público y ampliamente vigilado por su cercanía con las oficinas del Gobierno Estatal, además del hecho de que decenas de personas vieron al o los asesinos departiendo en el interior de la discoteca y otros tantos atestiguaron la agresión inicial y la persecución. 

La Fiscalía tuvo santo y seña de los homicidas y del vehículo en el que se transportaban, todos los elementos para realizar una investigación oportuna y llevar ante la justicia a los asesinos antes de que se hagan humo y la muerte de Alan quede impune, como ha ocurrido con otros casos tan indignantes. 

Las voces de los chetumaleños exigiendo justicia se han dejado sentir con fuerza en las redes sociales que han servido como receptoras de la irritación ciudadana que no debe ser lanzada en saco roto por el Fiscal Miguel Ángel Pech, muy concentrado en la “cacería” de borgistas que en resolver los crímenes de alto impacto.

Uno de los que alzó muy fuerte la voz fue el virtual candidato independiente a la alcaldía capitalina, Julio “Taquito” Alfonso Velázquez Villegas, quien conoció a Alan porque por varios años laboró en las inmediaciones de su taquería, vigilando los carros de los clientes a unas cuadras del sitio de su asesinato.

¡Que no quede impune!, publicó en sus redes el popular empresario en una exigencia que no debe ser ignorada por el Fiscal Pech, pues resume el sentir de todos los chetumaleños y quintanarroenses hartos de la falta de resultados.