La calificación reprobatoria de la acomodaticia Candy Raygoza Alcocer al frente del Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos (IEEA) activó las alertas en el Congreso local, ya que la dependencia está muy por debajo de las metas esperadas en materia de alfabetización mientras su titular anda socializando en eventos políticos.

Y es que a las manos de los diputados de la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología llegó un informe con cifras ridículas, pues reportó un total de 457 personas alfabetizadas en lo que va de 2017, a pesar de que recibe para su operación un abultado presupuesto cuyo destino no es transparente.

El IEEA recibe tanto presupuesto que este año destinó poco menos de 28 millones de pesos como dinero de la federación cuyo monto es complicado rastrear por los mil candados y callejones sin salida que coloca el instituto en su página de transparencia, pero es una cantidad que supera por mucho lo aportado por el gobierno estatal.

La evidencia de ello es que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que auditó la gestión del IEEA, en ese entonces aún bajo control del destituido Rafael Quintanar González, contempló la revisión del 139 millones de pesos del Fondo de Aportaciones para la Educación de Jóvenes y Adultos (Faeta) asignados para los ejercicios de 2016 y 2017.

El mal uso de ese costal de dinero causó la caída de Quintanar González, quien fue sustituido por Candy Raygoza, quien llegó con la misión de sacar del bache al IEEA, pero su ineptitud e irresponsabilidad le dieron el tiro de gracia con un desempeño vergonzoso.

Porque los números del Instituto local son de los peores del país, ya que de la meta nacional de alfabetización que es del 3.5 por ciento, solo se ha logrado en Quintana Roo el 1 por ciento, lo que deja reprobada a la abogada en este cargo que reclama mucho compromiso social.

Quizá su desinterés se deba a que no llegó al Instituto de Educación para Jóvenes y Adultos por gusto, sino que el puesto le cayó como premio de consolación luego de ser descartada para dirigir el naciente Instituto para la Cultura Maya de Quintana Roo, posición que ya sentía en la bolsa al desempeñarse como subsecretaria de la extinta Secretaría de Desarrollo Social e Indígena.

Los diputados ya lanzaron un duro exhorto a Candy Raygoza y evalúan citarla a comparecer para que explique –si es que puede– los deplorables resultados de un trabajo que realiza desde las redes sociales, abandonando tiro por viaje el changarro.