Una vez más el Secretario de Gobierno, Francisco López Mena, conectó tremendo autogol al gobierno de Carlos Joaquín González al afirmar imprudentemente que el titular de la Secretaría de Finanzas y Planeación, Juan Vergara Fernández, y el secretario de Desarrollo Social, Julián Ricalde Magaña, habían presentado sus renuncias para inscribirse como candidatos a posiciones federales para la contienda electoral de 2018. 

La trascendencia política de la declaración generó reacciones inmediatas en medios de comunicación y redes sociales donde la noticia bomba circuló con fuerza, pero todo resultó un tremendo “borregazo” del funcionario, ya que en cuestión de minutos tanto Juan Vergara como Julián Ricalde desmintieron sus supuestas renuncias, al igual que el gobernador, dejando muy mal parado al boquiflojo López Mena. 

Y es que si algo ha caracterizado al Secretario de Gobierno, en teoría es el principal responsable de mantener la armonía de la política interna estatal, son sus frecuentes metidas de pata por lanzar declaraciones escandalosas e imprudentes. 

Entre sus dislates más memorables está aquella entrevista radiofónica en la que criticó las exigencias de campesinos del sur del estado del pago del seguro por sus cultivos siniestrados, afirmando que ese dinero tenía como destino las cantinas, tildando de borrachos a los agricultores que con justa razón estallaron en furia contra el funcionario. 

Meses después metió en tremendo problema al propio gobernador Carlos Joaquín González, cuando sin meditar en la gravedad de sus palabras dijo que el conflicto limítrofe con Campeche ya estaba perdido para Quintana Roo y que no había más que hacer. 

El mandatario le corrigió la plana públicamente, y aunque López Mena intentó defenderse asegurando que no dijo lo que dijo, el daño ya estaba hecho. 

Y ahora, en plena efervescencia electoral, su “lapsus” expuso al titular de Finanzas, Juan Vergara Fernández, quien si bien ha sonado fuerte desde hace meses para convertirse en candidato; por estrategia y para mantener la estabilidad de la administración gubernamental su inminente salida no se había hecho pública. 

Pero toda la prudencia política en torno a estos integrantes del gabinete que saltarán a las candidaturas en breve se fue al traste por la lengua suelta del Secretario de Gobierno, quien por salud propia debería recitar para sí mismo mil veces aquel famoso dicho: “calladito, te ves más bonito”.