Desenterrando una de las principales promesas de campaña de los diputados del PAN y PRD, la bancada del PRI –fuera del paraíso del poder– lanzó una iniciativa para eliminar la figura de la Gran Comisión en el Congreso local, al considerar que esta pieza de museo ya no responde a la actualidad política y coloca en cámara lenta los trabajos legislativos. 

Les sobra razón a los diputados tricolores en este posicionamiento, ya que en la Legislatura quintanarroense todos los temas pasan y se definen en la Gran Comisión que goza de enorme poder de control, al manejar los hilos de los recursos financieros y administrativos. 

La idea no fue de los priistas ni de la diputada que impulsa esta iniciativa, Leslie Hendricks Rubio, sino que surgió ¡de los propios panistas y perredistas!, quienes en campaña pusieron en lo más alto de la lista de compromisos la desaparición de una Gran Comisión que históricamente estuvo en poder del PRI. 

Recordemos que los gobernantes del PRI conservaron ininterrumpidamente el control del Congreso, y la inflada bancada tricolor siempre bateó los reclamos de la oposición cuando exigía desinflar la Gran Comisión. Panistas y perredistas eran excluidos de este club y humillados con comisiones de risa, como las de café y galletas y compra de escobas y papel higiénico. 

Pero las circunstancias cambiaron de porrazo para las bancadas azul y amarilla porque con una quirúrgica operación política lograron el control de la Gran Comisión por primera vez, lo que provocó un ajuste en sus prioridades y compromisos. 

Para empezar, el nuevo bloque dominante excluyó al PRI y al Verde Ecologista de la Gran Comisión, cobrándose afrentas sistemáticas con desbordante satisfacción. 

Con el poder en las manos, el PAN y sus aliados del Sol Azteca tiraron al bote del olvido la promesa de eliminar la Gran Comisión, de donde fue rescatada por sus rivales del PRI que ahora han pasado a la ofensiva con su casaca de oposición. 

Curiosamente la diputada Leslie Hendricks –principal impulsora de la propuesta– acarició por un momento quedarse con la Gran Comisión al inicio de la Legislatura, pero los acuerdos internos de su partido no la favorecieron. El resto es historia.

Mención aparte requiere el olfato oportunista de la hija del ex gobernador Joaquín Hendricks, ya que esta iniciativa coloca sobre ella tremendos reflectores al ser una de las principales exigencias ciudadanas para los legisladores, haciéndole ganar bonos en plena temporada electoral.