Con las ambiciones a rienda suelta en la recta final de las definiciones de candidatos en Quintana Roo, en las tres coaliciones que se disputarán las dos senadurías en fórmula, cuatro diputaciones federales y once alcaldías hay serias fricciones que amenazan con romper la armonía de las alianzas justo en la víspera de las campañas proselitistas. 

El reparto del pastel no dejó a todos contentos, por lo que en varios partidos empiezan a surgir llamados a la rebelión que si no son acallados a tiempo podrían tener consecuencias catastróficas. 

El caso emblemático es el PRD, integrante de la coalición oficialista “Por Quintana Roo al Frente” junto con el PAN y Movimiento Ciudadano, que puso como condición para no romper la alianza quedarse sí o sí con la candidatura a la alcaldía de Cancún, a pesar de que su “gallo” Emiliano Ramos Hernández no está ni cerca de garantizar el triunfo. 

Pero al ver que los perredistas cancunenses cedieron todo por proteger su apetitoso trozo del pastel, los sureños ahora exigen la candidatura a la alcaldía de Bacalar para la perdedora de la elección pasada, Candita del Rocío Ku, o para la externa Tania Casamadrid, cuando en las negociaciones internas ya se había pactado cederla a la ex priista Nelia Uc Sosa. Ahora también amenazan con un rompimiento si su capricho no es concedido. 

En el PRI las cosas están aún peor, ya que los precandidatos a alcaldes desplazados con un examen aplicado por la dirigencia estatal están conformando un grupo rebelde que no solo abrirá fuego legal contra su propio partido, sino que consideran sumar fuerzas a las coaliciones contrarias, atentando contra las posibilidades del Tricolor. 

La alianza comandada por Morena tampoco se salva del desgarriate interno, por el contrario, es donde más se han visto jalones de greña y piquetes de ojo, ya que tanto el PES como el PT quieren imponer condiciones, mientras que el líder estatal de Morena, José Luis Pech Várguez, cada vez se ve más disminuido e incapaz de poner orden. 

Hasta los “virtuales” candidatos de Morena están vulnerables, pues las negociaciones convenencieras suben y bajan a los elegidos a cada rato.

Con el escenario de alta competitividad que se avecina, la “operación cicatriz” inmediata a los turbulentos procesos internos será crucial para el destino de las coaliciones, pues la que salga mejor librada de la carnicería tendrá una ventaja significativa en el proceso electoral.