Con el paso de los años –y sobre todo en esta temporada navideña y de fin de año– se confirma que la avenida chetumaleña de los Héroes es un fracaso y queda claro que su millonaria inversión benefició al gobierno de Roberto Borge y a empresarios consentidos, pero en el plano comercial y turístico el beneficio es inexistente, ya que el manoseo y alteración del plan original lanzaron a las alcantarillas lo atractivo del proyecto financiado por el gobierno federal.

La inversión estimada en 122 millones de pesos no fue ejercida con eficacia, a la luz de los resultados tan deficientes y el incumplimiento de plazos para la culminación de la obra más vigilada y deseada por el chetumaleño cuarentón, ya que la Héroes es el corazón nostálgico del comercio de importación que dio fama nacional a esta capital en decadencia.

El primer factor negativo lo enfrenta el conductor por la escasez de estacionamiento, ya que el centro de Chetumal está saturadísimo y se complican las maniobras de ascenso y descenso, desalentando la afluencia de familias que prefieren zonas más despejadas, como las plazas comerciales tan exitosas que cuentan con amplios estacionamientos.

Otro factor: la ausencia de negocios atractivos, ya que esta avenida se pudre por la falta de inversión refugiada en otras zonas de la capital; el desequilibrio se acentúa año con año, provocado en gran parte por las limitaciones creativas de un sector comercial con su musculatura atrofiada y que se conforma con vender baratijas y chanclas.

Precisamente hace un año la empresaria Ligia Sierra Aguilar –presidente de la Cámara de Comercio (Canaco) de Chetumal– anunció la instalación de 14 empresas de gran calado que siguen sin aparecer, incluyendo el mejoramiento de las fachadas de 150 establecimientos, información publicada por nuestra casa editorial.

La responsabilidad de nuestros comerciantes es ineludible porque papá gobierno no puede llevarlos de la mano en todo momento para que sus negocios sean exitosos. Los resultados adversos para ellos están a la vista, con plazas comerciales que siguen ganando la batalla comercial por contar con tiendas departamentales y de autoservicio que tienen clientela cautiva; a ello se suma la variada oferta de salas de cine.

Estos comerciantes conformistas y dormilones de la avenida de los Héroes deben despertar porque la competencia los sigue desinflando para encadenarnos al recuerdo con un amargo sabor de boca.