Rafael R. Deustúa

 Conocido por su comedia, Chan demuestra que también actúa con un filme más denso de lo que parece.

Viendo “El implacable” puede dar la impresión de que se añadió a Jackie Chan sólo para filmar las pocas escenas de acción que figuran ampliamente en el tráiler promocional del filme, pues el actor aparece muy poco. Sin embargo eso es responsabilidad del equipo de mercadotecnia que decidió promocionar una cinta de suspenso político como si fuera de acción, pero sigue siendo una buena película.

Tras atestiguar la muerte de su única hija en un bombazo terrorista, Quan, antiguo soldado vietnamita, empieza a buscar a los responsables, que se autonombran “Verdadero ERI”. La policía lo ignora, así que centra su acoso en un político con antiguos vínculos con el grupo terrorista, Hennesy, quién también busca desesperadamente a los criminales.

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Resucitar al viejo Ejército Republicano Irlandés (IRA, en inglés) es una maniobra extraña hasta que nos enteramos que la cinta se basa en una novela de 1992, de Stephen Leather, cuando aún estaba en activo. Fuera de eso tenemos una historia atractiva que se mantiene en dos frentes, el de Hennesy explorando en lado político y Quan con la acción; se complementan pues sin la acción el filme sería demasiado pesado y sin la intriga la violencia no tendría sentido.

El director Martin Campbell se esfuerza en mantener ese mismo equilibrio y sabe aprovechar un buen papel de Pierce Brosnan para mantener el interés en esas charlas políticas. Si no se conoce algo del grupo terrorista y se tiene un interés por la intriga política, esas secciones del filme pesan, aunque luego se despierta uno cuando volvemos a Quan, haciendo guerra de guerrillas en los bosques irlandeses.

Campbell construye bien la tensión y la intensifica gradualmente hasta llegar a un final con buenos giros y sorpresas. Evita la violencia fantástica de “John Wick” o “Atómica”, acercándose algo más películas del  estilo de Jason Bourne.

Tanto Brosnan como Chan pueden agradecer sus roles, que les quedaron muy bien para el momento que viven sus carreras, entrando a la tercera edad y les permiten explotar las cualidades que les dieron fama pero también expandirse más hacia el drama. Los dos tienen un muy buen trabajo, seguidos de Charlie Murphy, Orla Brady, Ray Fearon y Stephen Hogan.

La fotografía tiene tonos apagados, lo cual intensifica el drama y da un cierto tono depresivo al filme, pero si consideramos que empieza con un hombre que pierde a su única hija, es apropiada. Las escenas de acción las protagoniza el mismo Chan y aunque se perciben cables, no parecen existir efectos digitales en las coreografías de pelea.

Un filme interesante para romper con la monotonía de fantasía que imperó en el 2017.