Fernanda Duque/SIPSE
CANCÚN, Quintana Roo.- El 95% de los delitos cometidos en Benito Juárez se realizan bajo el influjo del alcohol o de alguna droga, aseguró el coordinador del Comité de Instituciones Correccionales del área de Quintana Roo dos, Ismael C., en el marco de la 16 Semana Nacional de la Persona Alcohólica Privada de la Libertad, que se llevará a cabo del 18 al 24 de junio en el Cereso de Cancún.

Debido a que el alcohol es un inhibidor, “conocemos demasiados casos de personas que cometieron algún ilícito bajo los efectos del alcohol sin recordar luego lo que hicieron”, dijo.

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Actualmente, 200 de los mil 800 reclusos acuden a alguno de los ocho grupos de Alcohólicos Anónimos (AA) que hay dentro del centro penitenciario, ellos son quienes han hecho conciencia de su problema y de las consecuencias que ha tenido en su vida, sin embargo, el número es aún muy bajo, pese a que el programa tiene 28 años funcionando en la institución.

“Uno de los grandes problemas del alcoholismo es la negación, es muy difícil que alguien acepte esa condición y por eso muy pocos llegamos a los grupos, pese a que en el mundo somos más de 600 millones de personas que tenemos problemas con nuestra manera de beber”, aseguró Ismael C., quien espera ampliar el programa a dos grupos más dentro de la cárcel, para llegar a un número de 250 reos en tratamiento. 

El coordinador del comité mencionó que en la zona rural del estado es más complicada la batalla contra el alcoholismo, pues 50% de las comunidades han aceptado este vicio como una conducta social “aceptable” o normal, pues la bebida forma parte de sus hábitos y por lo tanto no se acepta como algo malo.

Por lo que en diversas ocasiones AA se ha topado con negativas ante la intención de instalar un grupo en alguna de estas poblaciones, sin embargo, Ismael C. asegura que seguirán insistiendo hasta que haya un reconocimiento, aunque lamentó que esto pueda ocurrir demasiado tarde.

“Llegamos a un pueblo a instalar un grupo, solo una persona asistió y fue mal vista por los demás, por lo que a los dos meses el grupo se cerró, desafortunadamente cuatro meses después esa persona falleció de alcoholismo y hoy hay un grupo funcionando, y el pueblo lo aceptó, pero tuvo que morir una persona para que pudieran entender”, concluyó.