En pleno fin de semana santa los candidatos al Senado y a las diputaciones federales de las tres coaliciones iniciaron sus campañas proselitistas con eventos que no atraparon a una población que disfrutaba merecidamente su puente vacacional y escapó de las recetas mágicas de los candidatos expertos en el reparto de promesas.

Los primeros en dar el banderazo de salida fueron los integrantes de la coalición oficialista “Por Quintana Roo al Frente” –encabezada por PAN y PRD–, que seleccionaron la turística ciudad de Playa del Carmen para iniciar el proselitismo de sus candidatos en el primer minuto del viernes 30 de marzo.

Pero a ese evento se alargó por un atraso del INE en la aprobación de candidaturas y los asistentes empezaron a irse sin ver a todos los candidatos, como se tenía planeado. Los protagonistas fueron los dirigentes partidistas, quienes no desperdiciaron la plataforma para recitar discursos triunfalistas en favor de su candidato presidencial, Ricardo Anaya Cortés.

Los candidatos de Morena no realizaron ningún evento masivo y se limitaron a realizar recorridos en comunidades y colonias, cada quien por separado, evidenciando la falta de armonía y de juego en equipo en la coalición donde los de Morena y Encuentro Social mantienen un duelo de vencidas en su guerra por candidaturas.

Quienes intentaron no perder el estilo fueron los priistas, pues programaron el arranque de sus campañas para este domingo con eventos masivos en Cancún, Playa del Carmen y Chetumal, en sintonía con el banderazo de salida de su candidato presidencial José Antonio Meade, quien eligió al vecino estado de Yucatán como punto de partida.

En Chetumal, Raymundo King de la Rosa y Cora Amalia Castilla Madrid, candidatos al senado y a la diputación federal, iniciaron proselitismo en el parque Habitat II con un evento con el sello del Tricolor, pero que estuvo muy lejos en asistencia e impacto de sus tiempos de gloria.

Este lunes por la tarde los seis candidatos del Frente PAN-PRD-MC estarán en la explanada de la Bandera, en su primera aparición pública en la capital, cuya importancia electoral se comprobó en los comicios locales de 2016, cuando el PRI se resignó a perder la gubernatura y municipios como el capitalino de Othón P. Blanco.

Comprensiblemente el termómetro electoral estuvo muy frío en el arranque de las campañas, pero se espera que la temperatura empiece a subir conforme las coaliciones desplieguen el arsenal para esta guerra de los 90 días.