Redacción/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- Las manos mayas de Juan Cimá Barzón son capaces de transformar un simple tronco de árbol muerto, en verdaderas obras de arte, con formas de rostros estéticos, animales o paisajes.

Las obras le han permitido convertirse en un ícono del municipio de Felipe Carrillo Puerto, e incluso, ha logrado destacar a nivel nacional e internacional a través de su técnica de tallado de escultura con pirograbado sobre madera.

Originario de la comunidad de Dzulá, en el corazón de la zona maya, a más de 40 kilómetros hacia el poniente de la antigua “Chan Santa Cruz, X–Balam Naj, Kampocolché”, hoy Carrillo Puerto.

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El tallado de madera es una técnica que ha perfeccionado con el paso de los años, pero desde muy pequeño comenzó a plasmar arte en hojas de papel, o cualquier cuerpo sólido que pudiera pintar con carbón o, con suerte, algunos lápices o lapiceros.

“Desde niño me llamó la atención el arte, me gustaba el dibujo, mi inquietud que me caracteriza y el gusto por el dibujo lo aprendí de manera empírica, dibujaba todo lo que veía, lo que se me venía en la mente, pero eso lo hacía como un pasatiempo o después del trabajo en el campo”, indicó.

En ese entonces no pudo dedicarse de lleno a los trabajos artísticos, debía contribuir con el trabajo en el campo, y estudiar. “Pintaba cuando había tiempo, sólo era para pasar el rato y relajarme”, expresó.

Va por su sueño

En 1973, a los 20 años de edad, decidido a perseguir sus sueños, y a pesar de las carencias económicas, emprendió un viaje a la Ciudad de México para concretar sus metas. Se inscribió en un curso de técnicas de dibujo artístico, que lo ayudó a reforzar sus conocimientos.

“En aquel tiempo aquí en Carrillo no había en donde estudiar, entonces, a pesar de las dificultades económicas que teníamos y gracias al apoyo de mis padres, me fui a la Ciudad de México e ingresé a una escuela en donde enseñaban técnicas de dibujo artístico”, dijo con una sonrisa.

Cinco años después, una vez adquirido los conocimientos artísticos necesarios para dedicarse de lleno, regresó a casa, pero las cosas no salieron como esperaba, debido a la precaria situación de la familia y la comunidad en general, que lo orillaron a subemplearse.
“Regresé al trabajo en el campo, y los ratos libres mataba el tiempo con mis dibujos, nunca me di por vencido, y entonces empecé a tallar madera que traía del campo y todo lo que visualizaba en el papel, pasó a troncos y algunas tablas”.

Da a conocer sus obras 

En 1985, después de haber perfeccionado sus trabajos y de almacenarlos en su casa, un día a invitación de un familiar participó en la Expo–Mor, la feria del municipio de José María Morelos, donde exhibió sus obras que cautivaron a más de uno.  “No las llevé yo, tuve miedo a las críticas, pero mi cuñado decidió llevarlos y fue donde inició la etapa de vuelo”.

El artista nato, recordó que Fermín Sosa, entonces delegado del Instituto Nacional Indigenista (INI), hoy Comisión Nacional del Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), vio sus obras y las compró todas.

“Ese día regresó mi cuñado, me entregó una tarjeta y me dijo, todos tus cuadros están vendidos, que te comuniques con esta persona que te quiere apoyar, así fue me comuniqué y poco después me fue invitando a eventos, exposiciones, hasta relacionarme en ese medio artístico”, declaró con gran orgullo.

En la actualidad, a sus 64 años de edad, Don Juan Cimá, como lo conocen, sigue ejerciendo el tallado de madera y pirograbado, participa en convocatorias, concursos realizados por las dependencias públicas y, sobre todo, brinda capacitaciones a jóvenes de diferentes comunidades para el aprendizaje de este arte.