La poco ortodoxa forma de hacer política de la presidenta municipal de Cozumel, Perla Tun Pech, le ha generado algunos detractores, principalmente en los medios de comunicación que no han logrado sangrar las arcas cozumeleñas; sin embargo, la alcaldesa sigue contando con el apoyo de la mayoría, pese al arsenal mediático con su contra que la ataca sin cesar todos, todos los días.

Ha impuesto “sus formas” al frente de un gobierno sui generis de Cozumel, pero pese a quien le pese, la política panista -ella sí del verdadero panismo- se encuentra arriba en las encuestas, con el más amplio posicionamiento. Lo cual, claro está, le estorba a algunos.

Pero eso a Perla Tun, poco le importa.

Y es que ella no se ha prestado al besamanos de nadie, como lo hacen los otros 10 presidentes municipales (bueno, nueve, porque hay otro por ahí que mantiene un trato cordial, a secas) y sigue gobernando el municipio cuna de grandes intereses político-económicos, muy a su manera, con el aval y hasta la admiración de sus gobernados.

Muchos le apostaban a que Perla Tun no repetiría como candidata, que no iría por la reelección, y no obstante que cambiaron la dirigencia del partido para imponer a un presidente a modo, el PAN sabe bien que hacerla a un lado sería tanto como ponerse la soga al cuello y entregar el gobierno a esos intereses político-económicos con los que ya no comulga la sociedad local.

Cierto es que es una persona sumamente irascible, sensible a la crítica y hasta de alguna manera agresiva hacia quienes no están de acuerdo con su forma de gobernar, pero Perla Tun ha mostrado tamaños, pantalones para imponerse y buscar mejorar las condiciones de la gente de Cozumel, muy a su manera sí, pero le ha dado resultados.

Y son precisamente esos intereses político-económicos tan enquistados, tan anquilosados en Cozumel de los que Perla Tun ha luchado por sacudirse, y por ello no permite que nadie “se le suba a las barbas” ni que nadie le imponga criterios, no, ella tiene su proyecto de gobierno y lo ha defendido a capa y espada.

No puede ni debe ser de otra manera.

Los resultados ahí están a la vista, la gente definirá si continúa esta forma de gobernar o no y será la historia su mejor juez.

Por lo pronto, ahí está, y créame amable lector que la presidenta de Cozumel está muy lejos de ser la villana de la película, como muchos medios la han querido exponer, sin éxito. 

No es Blanca Nieves ni la Caperucita Roja, pero tampoco la bruja de la manzana, no lo es ni quiere serlo. Sólo es Perla Tun, la mujer de grandes tamaños, y así pasará a la historia, pese a quien le pese.

Ojalá y otros aprendieran de ella.