Lo hecho por la hoy diputada con licencia Gabriela López Pallares, dudo mucho que tenga algún precedente.

Me explico: Resulta que López Pallares fue la diputada local suplente de Candelaria Ayuso Achach, esta última famosa por enfermarse justo el día del reparto de comisiones, dejando a su partido, el PRI-PVEM, en minoría ante el Congreso, por lo cual Gabriela asumió la diputación y para ello rindió protesta como lo marca la ley, luego de que la propietaria tuviera que pedir licencia para ser candidata de su partido al Distrito 04.

Hasta ahí todo va bien. Sin embargo, cambia radicalmente de la siguiente manera:

Y es que López Pallares también es candidata por el mismo distrito (el 04), pero por el PAN-PRD, es decir, no sólo va a competir contra su propietaria de la diputación local, sino que además le dio machetazo a caballo de espadas, pues si ambas pierden en esta elección, el tema de quién de las dos puede regresar al Congreso Estatal como legítima diputada, pudiera irse a tribunales.

El hecho es que López Pallares rindió protesta como diputada del PRI-PVEM y –para Ripley- el mismo día solicitó licencia para ser candidata a diputada federal, ahora por el PAN-PRD-MC ¡Échese ese trompo a la uña!

Quizá –y de hecho así es- todo este merequetengue puede ser legal, pues no se rompe ninguna norma. Pero, peeeero, esta diputada o candidata o lo que sea, cree que la política es un juego, ningunea al Congreso del Estado y, para colmo, se burla de la ciudadanía.

Por lo pronto, la XV Legislatura se ha quedado mocha, ya que la traidora a su partido como lo es Ayuso Achach, ha pedido licencia sin importarle que la gente la eligió por tres años, y de paso, la maestra del “chapulineo”, la suplente López Pallares, hace lo mismo traicionando a su ahora ex partido, a la diputada propietaria con licencia, al Congreso, a la gente y a Quintana Roo.

Pero sobre todo, López Pallares, apoyada por el PAN-PRD-MC (que enarbolan “el cambio”), desprestigia a la ya de por sí insufrible política.

Acciones como esta son precisamente las que la población aborrece, las que la gente vomita y son, especialmente, las que generan desconfianza y desmotivan a la población a participar en las elecciones.

Por ello, es tiempo que los diputados aprueben una legislación en la materia, a fin de evitar estos lamentables episodios que en nada abonan al prestigio de la carrera política y, por el contrario, dejan en claro que todos (o casi todos) los políticos sólo buscan el beneficio personal y jamás voltean a ver las necesidades de la población. Brincan de un lado a otro, se burlan de la gente y hasta de las instituciones.

La política es para servir al pueblo, no para servirse de él. Y esta premisa es justamente la que gente como Candy Ayuso y en especial López Pallares, junto con el PRI-PVEM-PAN-PRD-MC, se la pasan por el Arco del Triunfo.

Qué horror, y qué asco. Téngalo presente, amable lector, a la hora de emitir su voto.