Miguel Maldonado/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.- El monumento a La Chetumaleña, es un reconocimiento a la participación y el trabajo de las mujeres durante la recuperación de la ciudad tras el paso del huracán Janet en septiembre de 1955.

Para lograr, esta simbólica obra, el gobernador Aarón Merino Fernández, contrató al diseñador veracruzano, Ramón Valdosiera Berman (1918-2017), para confeccionar una vestimenta que distinguiera a la mujer de la capital quintanarroense.

El modista creó el traje con tela de mantilla y plecas de colores, y una vez aprobado por el mandatario, se presentó oficialmente como el vestido típico de las mujeres, en un evento donde se contó con la presencia del presidente del país, Adolfo López Mateos.

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Posteriormente, el mandatario contrató al artista mexiquense, Heriberto Juárez (1932-2008), para edificar la esfinge que porta el traje confeccionado por Valdosiera, H. Juárez;creó una figura de aproximadamente tres metros de altura, utilizando piedra de cantera (piedra caliza), resaltando los detalles requeridos por el gobernador, que consistían en las plecas del vestido, los rasgos de la mujer, quien finalmente bautizó a esta estatua como “La Chetumaleña”.

La edificación 

Aunque no se tiene el registro de la fecha exacta de la construcción, ni el monto de la misma, el cronista de la ciudad, Fabián Herrera Manzanilla, dijo que la figura se edificó, en 1960 sobre una pequeña glorieta entre el cruce de la avenida De Los Héroes y la avenida Efraín Aguilar, en una base de concreto como de 40 centímetros de alto.

Veinte años después, en una remodelación a la avenida De Los Héroes, se eliminó la glorieta y el monumento a “La Chetumaleña” pasó a la banqueta, a unos 20 metros de su ubicación original.

“Ese monumento está olvidado e ignorado por todos, desde que se puso en un lugar donde no es contemplado, con la vista hacia el sur, hacia la Bahía, además ha sido de daños en su imagen porque además de rayones con aerosol, e incluso, propaganda política”, mencionó el cronista.

Para que sobresalga, se colocó sobre un montículo de rectángulos de concreto de cuatro metros de alto, aproximadamente, sin embargo, pocos saben cuál es el significado, y por ende pasa desapercibida.