Alejandra Flores/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Ante más de trescientos espectadores que cerraron eventualmente los ojos y se aprestaron así a la escucha de la música coral, se llevó a cabo el primero y segundo concierto del Festival de Música Sacra que en esta su segunda edición reunió a un total de 9 agrupaciones corales incluido un invitado especial proveniente de la Ciudad de México.

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“La música sacra no es exclusiva del cristianismo sino de todas las expresiones que consagran en un ritual el culto a la divinidad”.

Durante ambos conciertos, los espectadores gozaron de una variedad de estilos, épocas, capacidades vocales, temperamentos, e incluso latitudes ya que lo mismo sonaron las voces virreinales que los cantos africanos, porque explicaron los organizadores “la música sacra no es exclusiva del cristianismo sino de todas las expresiones que consagran en un ritual el culto a la divinidad”.

Mientras la tormenta eléctrica se reflejaba en los ventanales de la capilla de la Universidad La Salle, sede del Festival, la música fue adquiriendo un sentido más profundo, como si el propio ir y venir acompasado de la voz tuviera un efecto en el propio universo. Y es que de ello se vale la música sacra para refrendar su vigencia, la contundencia sonora cuya vibración trastoca el alma del escucha.

Durante el último concierto sonaron las voces de CoralCun, dirigido por Edgar González Salzmann, del Coro de la Universidad La Salle, dirigido por Lorena González, de Sortilegio, dirigido por Jorge Salazar y del Ensamble Vocal Orfeo, la agrupación invitada de la Ciudad de México, así como el Ensamble A415 quien cerró el Festival con un tema virreinal en lengua náhuatl.

Un evento memorable que se suma al catálogo de festivales que dinamizan la oferta cultural en Cancún.