Independientemente de la creencias que cada quien tenga o practique debemos agradecer plenamente que la iglesia hubiera estado influenciando a todas las monarquías europeas siendo el Papa en turno el monarca de monarcas.

Ello dio como resultado que en toda corte existiera un músico o varios, compositores y maestros de capilla quienes contaban con los apoyos y beneficios de ser cortesano y que estos a su vez rindieran y cumplieran toda petición de la corona como misas diarias, misas fúnebres conocidas como Réquiems, cantatas y por supuesto conciertos de todo tipo.

Esta parte ayudó a que algunos artistas fueran tan prolíficos como el caso de Johan Sebastian Bach, Joseph Haydn, Antonio Salieri entre muchos otros y Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven trabajaron como freelancers de la época teniendo como resultado un éxito incomparable al gran Beethoven y no así a Mozart.

Quienes lograban llegar al puesto de Maestro de Capilla estaban obligados a una serie de requisitos sociales que implicaban, dentro del oficio que desempeñaba, un rango de servidumbre hacia el que ofrecía sus servicios, bien fuera de rango nobiliario o eclesiástico.

Ser un Kapellmeister era estar obligado a complacer las peticiones a la hora de realizar composiciones y era un cargo bastante apetitoso económicamente ya que permitía la mediana subsistencia de quien lo desempeñaba, de ahí que a este oficio, en muchos casos, se accediese mediante una fuerte oposición pública en la que había que demostrar las dotes artísticas y compositivas del aspirante.

Obvio que esto llevó a lo que hoy disfrutamos y si no hubiera existido esa relación entre las monarquías y el papado difícilmente hubiéramos obtenido tanta música tan bella; ya que no sólo componían música sacra o de tintes litúrgicos sino en un modo infinito la creatividad se hacía inmensa.

Como dijera mi abuela, eran gente que todos los días hacían el oficio y eso lleva a la grandeza sin la menor duda. Por el comportamiento de muchos dizque personajes he dejado de creer en muchas cosas pero por supuesto no en la música que siempre ha sido y será mi única religión. Hasta la próxima semana.