Decía Pierre de Coubertin que el arte quizás sea un deporte, pero el deporte es un arte. Independientemente de que sea o no cierto, todos conocemos gente que practica algún deporte y gente que hace actividades de arte. ¿Qué hacer realmente? ¿Por cuál me decido? La respuesta correcta es ambas.

Deberíamos practicar ambas sin pensar en convertirnos en grandes atletas o en grandes artistas, simplemente por el placer de hacerlo, y para ver la vida de una manera distinta.

Si hacemos un recuento de las instalaciones deportivas existentes contra las de arte nos daremos cuenta que hay un gran vacío en el arte. Y la práctica del deporte nos enseña algunas cosas al igual que el arte, pero imaginemos combinar ambas enseñanzas.

Esto sería una educación realmente integral y completa. Siempre he dicho que la educación tiene que tener ambas disciplinas y debemos motivar a nuestros hijos para que las practiquen.

Si tenemos cinco días de trabajo escolar a la semana será correcto apartar un par de tardes para tomar una clase de arte y otra clase deportiva, y los resultados en aquellas materias llamadas difíciles como las matemáticas, química, física y demás serían muy positivos y alentadores, ya que las habilidades que da el deporte y el arte hacen un equilibrio perfecto en los hemisferios cerebrales, permitiendo al practicante que aumente su coeficiente intelectual y hasta el emocional.

Los deportistas usan y estimulan los músculos grandes del cuerpo desarrollando la llamada motricidad gruesa, y los artistas desarrollas la motricidad fina siendo el resultado de usar y motivar los músculos pequeños del cuerpo, haciendo la pareja perfecta en combinación con la escuela tradicional.

Comento a menudo de la importancia de la práctica de actividades artísticas, no porque esté en contra de las deportivas, sino porque es más fácil tener acceso al deporte que al arte y no se vale no practicar las dos.

Hagamos un calendario familiar en donde no sólo haya deporte, agregando una clase de música, pintura, teatro, cerámica, escultura o danza.

Cuando nuestros hijos terminen la secundaria serán seres distintos, diferentes al resto y verán la vida de otra forma. Hasta la próxima semana.