Eva Murillo/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Un 70% de los casos de reportes de menores extraviados, están relacionados con enojos de los hijos hacia los padres al exigirles cumplir con las reglas de casa o negarles lo que ellos desean, reveló Nadia Garrido Coral, coordinadora general del Grupo Especial de Atención a Víctimas de Violencia Familiar y de Género (Geavi).

Tan solo el año pasado, la Fiscalía General del Estado (FGE) registró 232 reportes de menores extraviados.

En enero de este año, el Geavi atendió 10 casos de reportes de extravío de niños y niñas (cinco cada uno).

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“Desafortunadamente, los muchachitos o las muchachitas no quieren seguir las reglas de casa, quieren estar en el celular, la idea de ellos es que nadie los puede obligar a ayudar en casa… cuando el papá decide castigar a su hijo quitándole el celular o no pagando el plan de renta, ellos se enojan y se van del domicilio”, dijo.

Narró que al hallar a los menores reportados como extraviados deambulando por las calles, aseguran que sus padres los maltratan y no siempre es cierto, sino que el papá o la mamá hacen valer su autoridad causando molestia y enojo en el menor.

“Hay casos en los que el maltrato es efectivo, pero hay otros en los que no, por eso se ponen a disposición de las autoridades, mientras ellas investigan los menores están en resguardo en el albergue temporal del DIF o en alguna red familiar”, detalló.

Existen casos en los que un capricho del adolescente motiva la huida del hogar, pensando que en la calle o fuera de su casa obtendrá lo que busca.

El joven explota cuando el padre intenta obligarlo a acatar las reglas de la casa, es cuando ellos deciden salirse pensando en que en la calle van a encontrar la libertad que sienten, ya perdieron viviendo con sus papás.

El Geavi acude junto con la Dirección de Prevención del Delito a los planteles escolares a impartir pláticas a los alumnos sobre las nuevas masculinidades y que asuman una actitud solidaria en casa y quedarse en la postura de recibir.

Huyen de casa para manipular a padres

La poca tolerancia a la frustración en los adolescentes hace que tomen decisiones como salirse de casa para castigar a los papás, quienes en su mayoría desconocen la actitud que deben tomar ante el comportamiento de sus hijos.

El psicólogo Soilo Salazar García, explicó que la decisión de los menores de edad e incluso de quienes tienen más de 18 años, es pensada como un castigo para los padres, luego de obtener una negativa de ellos o también para obligarlos a ceder al algún pedimento.

“Los muchachos que se van de casa es para dar una lección a los papás, demostrarles que si no cumplen sus caprichos al final del día terminan haciendo lo que quieren y demostrar que tienen el control”, señaló.

La realidad, dijo, es que hay casos en los que el adolescente logra dominar a los papás con esas acciones, sobre todo a los que no carecen de autoridad o son excesivamente tolerantes.

La primera vez que el muchacho se va de casa es para medir hasta donde ceden los padres, si ellos dejan manipularse con esa acción y conceden todo al menor para que no vuelva a escapar, lo que sigue serán ausencias más prolongadas.

“Muchos de estos casos están relacionados con el consumo de droga, la fiesta, la rebeldía y no ser tolerante a la frustración, la mayoría se va por decisión propia y no porque alguien se los haya llevado”, indicó.

Los casos de este tipo son más comunes en el seno familiar, donde los adultos responsables perdieron autoridad ante los jóvenes o se sienten rebasados por la situación.

“Hay padres a los que se les acabaron las ideas de cómo ser autoridad ante un adolescente, pierden el control, y los hijos ya no llegan a casa, les robaron algo o de plano les levantaron la mano a sus papás”, abundó el psicólogo.

Este tipo de situaciones no son privativas de un sector socioeconómico específico, aunque es más común que ocurra en el nivel bajo, donde los padres tienen dificultades para cumplir los “caprichos” de sus hijos.

Otros casos de menores

El consumo de drogas y necesidades materiales no cubiertas por los padres son el combustible para que un menor de edad abandone su casa, como el caso de una menor de edad que por no renovarle el plan de renta de su teléfono decidió huir.

Decenas de historias, en las que el protagonista es un adolescente enojado con sus padres, ocurren diariamente en Cancún, que además movilizan a los cuerpos policíacos, pues sea cual sea el motivo que orillo al menor a huir de su hogar, la calle no es el sitio idóneo para ellos.

Una joven de 14 años de edad optó por abandonar su hogar tras la negativa de sus padres de pagarle la renta de su teléfono celular, el reporte de su desaparición fue hecho y las autoridades iniciaron la búsqueda.

Pasaron varios días antes de finalmente dar con su paradero, en ese tiempo la joven tuvo contacto con la droga y recorrió diferentes puntos de la ciudad, hasta que un ciudadano avisó que una muchacha estaba viviendo en la azotea de una casa.

Otro caso es el de una estudiante de secundaria que, incitada por una amiga, optó por dejar su hogar e irse a vivir a la casa de ella.

Su mamá, tras reportar su desaparición y ver la lentitud con que actuaban las autoridades, optó, junto con otras personas, indagar sobre el posible paradero de su hija, hasta que la halló en el domicilio de su amiga, pero los padres de ésta se negaron a abrir la puerta, incluso a la misma policía.

Finalmente la madre ingresó al domicilio para rescatar a su hija, pues ésta fue inducida al consumo de drogas por la amiga que la motivó a huir de casa.

Tras varios meses de recuperación, la menor volvió a la escuela y está tratando de no recaer en el consumo de estupefacientes.

El grupo Perros de búsqueda y rescate de Cancún ha participado en la localización de personas extraviadas, sus integrantes se han dado cuenta que hace falta mayor coordinación entre el Geavi, elementos policíacos municipales y ministeriales, para que cada corporación cuente con una fotografía de la persona y sea más rápido localizarla.