Miguel Maldonado
CHETUMAL, Quintana Roo.- Una enfermedad degenerativa detectada desde su nacimiento lo condenó a una silla de ruedas; sin embargo, lejos de hundirse en la depresión, Juan Pablo Segura encontró en el deporte una forma de olvidarse de su condición.

Su padecimiento es neurofibratosis, una enfermedad que, como característica principal, ocasiona tumores en los nervios del cuerpo y un dolor intenso, además de problemas en la columna vertebral, que ocasionaron que perdiera la capacidad de caminar.

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Sin embargo, el joven, de apenas 19 años de edad, se muestra completamente optimista y ve las cosas del lado positivo, pues asegura que encontró en el deporte la puerta de salida a su tristeza.

“Yo empecé en el deporte desde los cinco años de edad, primero fue por recomendación de los doctores, pero le tomé mucho gusto y me dediqué de lleno a practicar la natación. Le puse tanto empeño al deporte que comencé a participar en muchas competencias; hace siete años inicié en eventos estatales y hace tres años fue mi primera Paralimpiada Nacional y terminé en quinto lugar, en la siguiente obtuve medalla de bronce”, recuerda.

"Hace tres años fue mi primera Paralimpiada Nacional y terminé en quinto lugar". 

“Cuento con el apoyo de toda mi familia y de muchas personas que cada día me impulsan a seguirme esforzando para poder seguir participando y cumplir mi sueño de representar a mi estado en estas competencias como la Paralimpiada Nacional”.

Reconoce que su padecimiento le ocasiona un gran dolor a la hora de competir, pero asegura que “el dolor se olvida gracias a la emoción y a la adrenalina de saber que estás representando a tu municipio o a tu estado en algún evento y que puedes ganar una medalla”.

Juan Pablo es uno de los 41 atletas que actualmente representan a Quintana Roo en la edición 2018 de la Paralimpiada Nacional, que se desarrolla en la ciudad de Colima.