Como fuego a través de la galaxia, la polémica se extiende en las redes sociales. Los seguidores de una visión se disputan el derecho a opinar, denostando al grupo contrario, creando al mismo tiempo que división, hartazgo y coraje entre aquellos que aún no toman bando. Por primera vez, el “fandom” de Star Wars no actúa al unísono. La guerra por #TheLastJedi comenzó.

A pesar de que la saga galáctica no es ajena a las redes sociales, de las que ha sacado provecho para crear expectación en sus últimas entregas y productos, nunca se imaginó que una de sus películas despertara tantos comentarios encontrados entre los mismos fans.

Poco importa lo que digan los críticos o expertos en cine, las cintas de Star Wars son un éxito de taquilla asegurado, sin embargo, en esta ocasión algo sucedió, algo que desató la furia encarnizada de los seguidores y la correspondiente reacción de otros fans: la Guerra de las Galaxias decidió que era tiempo de crecer. #TheLastJedi no fue la película que los tradicionales seguidores esperaban, y sí la entrada a una nueva dirección para la galaxia muy, muy lejana, con miras a ganarse el gusto de una nueva generación.

En las redes sociales esto ha desatado un encarnizado debate no conocido en el fandom de Star Wars. Por décadas las películas sólo generaban comentarios positivos, opiniones encontradas tal vez, pero no desagradables, enfocadas principalmente en los misterios que cada cinta dejaba. Pero en esta ocasión, muchos seguidores rechazaron la historia, actuaciones, personajes, y sobre todo, la idea de dejar atrás a los héroes de las siete entregas anteriores.

Esta situación se puede explicar de forma muy sencilla: los fans que rechazan la nueva película no están preparados para darse cuenta de la realidad. #StarWars ya no es la misma de la trilogía original, ni de las precuelas; la saga, al igual que la vida misma, necesita adaptarse a la nueva realidad social, al cambio generacional necesario para seguir en la mente colectiva.

El debate que se desenvuelve en redes sociales es singular porque refleja una carga emocional muy pesada: la lucha entre la nostalgia y el futuro; y principalmente la frustración de muchos que, por haber creado y difundido en YouTube una idea o teoría sobre lo que podría tratar la película, creyeron que porque muchos fans le dieron “like” sería verdad, tal cual si se hubieran contagiado del gran defecto de la era millennial: si no es como yo quiero, es basura; porque así se han comportado en redes sociales los fans, desechando todo y a todos, sencillamente porque no encuadra dentro de sus ideas, aclamadas como verdad absoluta por muchos otros seguidores.

Eso, en verdad, ha sido el trasfondo del escándalo “warsie” en redes sociales: el divorcio entre los que el fan tradicional (y cerrado) desea, comentar y difunde, y lo que la historia de la galaxia muy, muy lejana, realmente necesita para seguir en el gusto del público.

Víctima de los usuarios.

Si pensamos un poco, ¿qué motivo la muerte de Juan Luis Lagunas Rosales? Obviamente, sus acciones sin sentido, pero ¿quiénes le aplaudieron sus tonterías? Los mismos que reían son sus memes y celebraban sus ocurrencias. Nos guste o no, la vida, obra y muerte del “El Pirata de Culiacán” es producto de los usuarios que apoyan las ideas simplonas con tal de sentirse populares.