Aunque tras la dolorosa derrota que sufrió en la carrera por la alcaldía capitalina anunció que no aceptará la regiduría y se reintegraría a sus labores como diputado en el Congreso local, el panista Fernando Zelaya Espinoza extrañamente aún no ha retornado a la curul, lo que sugiere que está analizando con cautela el mejor camino a tomar para continuar con su carrera política.

No es para menos. El “Chino” Zelaya es uno de los pocos canteranos del blanquiazul quintanarroense con capital político ganado a pulso, pero resultó seriamente damnificado por el embate del tsunami guinda de Morena y por ser el “sacrificado” en la necesaria implementación de la polémica Ley de Movilidad.

Pese a ello, las posibilidades políticas de Zelaya no están sepultadas -como dolosamente manifiestan sus detractores-, ya que tiene amplias posibilidades de llegar al gabinete gubernamental en el esperado reacomodo del equipo titular de colaboradores del gobernador Carlos Joaquín González.

Y no se trata de una simple especulación, ni de un deseo personal del diputado con licencia, sino de mera lógica del poder. Veamos si me explico:


Con las elecciones locales de 2019 a la vuelta de la esquina y ante el imponente poderío de Morena a nivel nacional y local, el gobernador necesitará, por una parte, refrescar las posiciones de su equipo de trabajo con sangre nueva, y por otra tejer alianzas dentro de su principal partido aliado en Quintana Roo, el PAN, donde Zelaya sigue siendo su principal figura en el sur de la entidad.

El “Chino” tiene, además de un nutrido nicho de simpatizantes, buena relación con Carlos Joaquín y ha mostrado lealtad a la alianza del mandatario pagando por ello costos políticos incluso en su propia imagen, pero demostrando que es un jugador de equipo, de esos que se hacen más necesarios en momentos de crisis.

Pero el apunte interesante tiene que ver con la coyuntura política que se vive, donde todos los partidos, Morena incluido, están a la caza de “talentos” disponibles para sumarlos como refuerzos para lo que viene.

En ese mercado de la grilla Zelaya Espinoza está bien cotizado y anda en el radar de algunos partidos ajenos al PAN que buscan elementos para posicionarse con fuerza en el sur, pero el blanquiazul y el joaquinismo no se pueden dar el lujo de seguir perdiendo elementos con peso específico, por lo que pugnarán para retenerlos con lo que tienen: ofertas dignas dentro de la estructura de poder.

Por eso que a nadie extrañe si pronto se sabe que Zelaya, al igual que otros ex candidatos damnificados, se suma al gabinete de Carlos Joaquín.