Aprovechando al máximo la oportunidad dorada, los tres candidatos chetumaleños de Morena, José Luis Pech Várguez (senado), Patricia Palma Olvera (diputación federal) y Hernán Pastrana Pastrana (presidencia municipal) utilizaron la visita de su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, para posicionarse ante los miles de electores que asistieron al mitin en esta capital a dos semanas de la jornada electoral.

La rispidez que existe entre esta tercia de políticos, que aunque son del mismo partido se mastican pero no se tragan, lo que es visible ya que no han hecho campaña en unidad, y no solo eso, sino que el equipo de campaña de Patricia Palma incluso tiene prohibido pedir el voto para Hernán Pastrana, pasó desapercibida para los miles de asistentes que se congregaron para vitorear a López Obrador.

Los tres hicieron uso de la palabra con discursos ni novedosos, ni extraordinarios, pero que aún así fueron bien recibidos por la horda de simpatizantes, aunque nada comparado a la recepción que tuvo el candidato presidencial, que sin cambiar un ápice a su mensaje de siempre arrancó lluvias de aplausos de sus seguidores.

El punch de AMLO y su efecto colateral es el principal activo de los candidatos morenos en el sur, que aún con campañas mediocres y sin ser fenómenos de marketing electoral varios de ellos están en posibilidades reales de triunfo.

José Luis Pech, con una campaña flojita y de bajo impacto, prácticamente tiene asegurado su escaño en el senado, mientras que Hernán Pastrana Pastrana está en zona de competencia para la alcaldía capitalina, aunque le están pesando y mucho los votos que le arranca el pesista Manuel Valencia Cardín.

Por su parte Patricia Palma ha perdido impulso desde la mitad de la campaña, ya que después de iniciar con mucha fuerza y con una postura combativa empezó a desinflarse de a poco y está casi desaparecida, lujo que no se puede dar cuando tiene enfrente a un Luis Torres Llanes que conserva un alto capital político.

Llamó la atención que no se le dió jugada alguna al candidato de Morena en Bacalar, Rivelino Valdivia Villaseca, ya que por la cercanía de Chetumal con el décimo municipio era una inmejorable oportunidad para dar un empujón a su candidato. No se hizo y puede costar caro.

Como sea, todos los candidatos que portan la marca de Morena tienen el viento a favor tan solo por ser del rebaño de AMLO, aunque muchos de ellos sean virtuales desconocidos.

El rebote

Emiliano Ramos se suma a Morena y se vende como el sheriff “antiborgista” de Quintana Roo. No, no es chiste.