Una sociedad activa es aquella en la cual todos sus integrantes, gobierno, empresarios, profesionales y población, trabajan en sus agendas; una sociedad efectiva es una en la que todos sus integrantes trabajan en agendas juntas o compartidas. Yucatán ha sido un ejemplo nacional de esto y queremos que siga así.

Las soluciones que ofrecen las autoridades son siempre más recursos en educación, salud, combate a la pobreza e infraestructura, pero todo ese caudal proviene de los impuestos y éstos de las actividades productivas, por lo que se necesita un marco fiscal práctico, fácil y justo. La realidad es que cada día está más lejos de estos adjetivos.

Hoy en el mundo se tiende a bajar impuestos; Estados Unidos empezó, Francia pronto la hará y nosotros no sólo tenemos un marco fiscal caro, sino con una tasa efectiva de impuestos más alta porque tenemos menos deducciones y más obligaciones que nos hacen ser menos competitivos y desalientan la inversión.

Es por eso que exhortamos a nuestros diputados a que ventilen los siguientes problemas y propuestas.

Pago de ISR sobre lo cobrado, no devengado (facturado) para empresas; las personas físicas con actividad empresarial sí pagan sobre lo cobrado.

Anticipos, pago de ISR sobre lo cobrado no sobre el total facturado; otra vez injusto, debes de pagar sobre lo cobrado.

Impuestos a la inflación, ganancia ficticia. Existe un ganancia inflacionaria por créditos financieros (la inflación los hace menos), pero esa ganancia es ficticia, es una actualización.

Deducibilidad fiscal de actividades rurales. Cientos de pescadores, pequeños agricultores y artesanos están en la informalidad, les eliminaron la auto factura y ahora quieren que otorguen facturas timbradas y pagos en bancos.

No IVA de intereses, si provienen de comercio. Si quieres dar créditos para aumentar tus ventas, los intereses son con IVA; sólo bancos y sofomes están exentos de pagar IVA sobre intereses y eso es una competencia desleal que encarece el crédito a los clientes.

Estos puntos son difíciles de entender, sin embargo, laceran a muchísimas empresas y la gente no se puede defender de lo que no entiende; lo tolera y paga, pero el abuso genera inconformidad y sensación de soledad política.

Van a recaudar menos al principio, pero se compensará con el crecimiento económico.

No enfrentarse a estos problemas que tocan la vida diaria de las pymes, que son el 95% del país, no contestarlos o evadirlos genera costos y resentimientos diarios que luego se trasforman en decisiones políticas erróneas.