La frase “los demonios andan sueltos…” fue pronunciada por Mario Ruiz Massieu, al separarse de su encargo como subprocurador de la PGR en el que se le encomendó investigar el asesinato de su hermano José Francisco, ocurrido el 28 de septiembre de 1994, en pleno periodo electoral en el que el “miedo” llevó a Los Pinos a Ernesto Zedillo, un buen mandatario, y mejor ex presidente, al que los priistas nunca se refieren, quizá porque no le perdonan que haya entregado el poder a Vicente Fox, el peor de los ex presidentes recientes.

Esos días aciagos iniciaron el 23 de mayo de 1993 con el asesinato, en el aeropuerto de Guadalajara, Jalisco, del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, en una aparente confusión de quienes iban por “El Chapo” Guzmán; siguió el atentado contra el candidato presidencial priista Luis Donaldo Colosio Murrieta, el 23 de marzo de 1994 en Tijuana, y luego la de José Francisco Ruiz Massieu (ex cuñado de Carlos Salinas), diputado priista y coordinador de su bancada, en la Ciudad de México. Curiosamente, los dos primeros homicidios nunca fueron esclarecidos, y del tercero el colofón que Mario falleció tres años después en su prisión domiciliaria en Nueva Jersey, indiciado por la justicia de EU por posesión y trasiego ilegal de dólares y vínculos con el narco.

A veces se olvidan algunos hechos que son referencia (contexto) de lo que se vive actualmente, pues los actores políticos literalmente se juegan la vida al andar en campaña y parecen no dimensionar la espiral de violencia que ha convertido a este proceso electoral no solo el que más cargos están en disputa, sino también como el más trágico en la historia del país, pues según cifras de la consultora Etelekt (elpais.com) al menos 80 políticos han sido asesinados desde septiembre de 2017 y se han registrado más de 180 víctimas de agresiones directas, más los que se sumen en los poco más de 30 días que faltan para la jornada electoral y los días posteriores.

A esos homicidios, secuestros y agresiones se añade la imparable ola de violencia en varias zonas del país, que ha obligado a incrementar la presencia del Ejército, como ocurrió esta semana en Cancún, con la llegada de más refuerzos para la Policía Militar.

Ante este escenario, no es aventurado decir que desde hace algunos años “los demonios andan sueltos”, que son peores que soltar un tigre.

Anexo “1”

El ex cuñado de Salinas

El 28 de septiembrede1994, el secretario general de CEN de PRI, José Francisco Ruiz Massieu (ex cuñado de Carlos Salinas de Gortari), fue herido de muerte cuando salía del hotel Casa Blanca, en la calle de Lafragua, en la colonia Juárez de la ciudad de México. A las 9:30horas, cuando subió a su vehículo, un “tirador solitario” le disparó a bocajarro, a través del cristal de su auto.

El asesinato desencadenó varios acontecimiento: la polémica sobre “El Encanto” y “La Paca”; el encarcelamiento y exoneración de Raúl Salinas, hermano del Carlos Salinas, que avivó durante meses los noticieros por sus cuentas millonarias en Suiza, sus mujeres, los prestanombres y la leche radiactiva en Conasupo, así como la desaparición del presunto autor intelectual Manuel Muñoz Rocha y el suicidio de Mario Ruiz Massieu. Más de dos décadas después, hay muchos cabos sueltos y ningún autor intelectual ha sido puesto tras las rejas: sólo está en prisión el autor material, Daniel Aguilar Treviño, quien espera su libertad.