En México, cuando mucho se requieren tres partidos. Si acaso para cumplir con la ortodoxia: de derecha, centro e izquierda. En cualquiera de ellos cabrían los sui géneris políticos mexicanos. Si echamos un vistazo a la historia, veremos que los cambios de chaqueta se pusieron de moda desde hace muchos ayeres, y actualmente hay quienes han militado en tres o cuatro partidos, como Ricardo Monreal, próximo coordinador del Congreso.

Si bien la Reforma Política de 1977, impulsada por don Jesús Reyes Heroles, llevó a la transición de un partido hegemónico (PRI) al pluripartidismo y que derivó en la alternancia en la Presidencia en el 2000, eso ha costado mucho dinero, por eso ya es hora de que la democracia no la financien los ciudadanos. Porque la lucha por el poder radica no en el interés del servicio público, sino en el de servirse, y con la cuchara grande, de los recursos que son para la administración de una comunidad o país, no para ministrar o ministrarse bienes, recursos, tierras, prebendas, etc., como lo hacen nuestros gobernantes

Pero como bien dicen, todo es cíclico y parece ser que el próximo gobierno federal va en serio con eso de la “austeridad republicana” y el combate a la corrupción. Ya les leyeron la cartilla a los próximos gobernadores de Morena, y también se adelantó que se acabaron los súper sueldos de funcionarios, comenzando por el jefe del Ejecutivo, y las compras serán centralizadas para que nadie malverse fondos con apoyo de empresas fantasma o favoreciendo a compadres, familiares o amigos.

Volvamos a los partidos. Al menos Encuentro Social y Nueva Alianza, que son comparsa o rémoras de los grandes, corren el riesgo de perder su registro y están haciendo malabares, como impugnar la elección federal, para seguir viviendo del erario. No es para menos, porque cuando hablan de un proyecto, se refieren a “su proyecto”. Nueva Alianza es un bastión de líderes del magisterio que han optado por la grilla en lugar de la enseñanza, quizá porque en esa actividad sí la hacen. Tuve un maestro que era muy malo en el aula, pero fue líder sindical en Bachilleres, luego de una sección del SNTE y finalmente diputado.

Ojalá la austeridad alcance en serio a la clase política, entonces veremos si cumplen sus dichos de “vocación de servicio”, “anteponer el interés de los ciudadanos”, o “velar por el interés de la comunidad”. En serio, necesitamos menos partidos. Ahí hay mucha fuga de recursos.

Compra cancelada

Andrés Manuel López Obrador anunció el miércoles que cancelará la compra de ocho helicópteros de combate que la Armada de México tenía previsto adquirir a Estados Unidos. El presidente electo aseguró que anular el contrato de los ocho MH60R de la empresa Lockheed Martin, que ya estaban autorizados por el gobierno de EU, es un ejemplo de la política de austeridad que pretende llevar a cabo su gobierno. La compra supondría un gasto de mil 200 millones dólares.

"Esa compra se va a cancelar porque no podemos hacer ese gasto", afirmó en conferencia de prensa el tabasqueño. De hecho, cuando el acuerdo de compra-venta de las aeronaves de combate se hizo público, AMLO pidió al presidente Enrique Peña Nieto que lo cancelara. ¿Qué dirán en la Semar?