Los tiempos han cambiado y con ello la sociedad misma, ya que cada vez se toman más a la ligera cosas que antes eran castigadas de manera severa, tal es el caso de que los jóvenes y las jovencitas empiecen su vida sexual a temprana edad, lo cual, aunque no lo parezca puede traer consecuencias de carácter jurídico. Tal es el caso del estupro, uno de los delitos más practicados en México pero de los menos conocidos.

El estupro sucede cuando una persona mayor de edad utiliza las artimañas del engaño para seducir a una jovencita menor de edad y convencerla de tener relaciones sexuales con su consentimiento. El engaño más común utilizado por los estupradores es la promesa de una relación amorosa a largo plazo, el matrimonio, la ilusión de formar una nueva familia y en ocasiones la promesa de comprar una casa bonita, un carro, etcétera; éstas supuestas promesas son las que terminan por convencer a las jovencitas y las llevan a acceder a las pretensiones de su victimario.

Por lo regular, el delito de estupro es cometido por un hombre mayor hacia una jovencita en edad escolar, como secundaria y preparatoria, lo que les facilita su tarea, ya que debido a la inocencia, inexperiencia e inmadurez de su víctima, ésta no se da cuenta del peligro y del engaño y al ser seducidas en nombre del amor, piensan que el acto sexual que van a cometer es la cosa más natural del mundo y que no tiene nada de malo porque lo están haciendo con la persona que ellas aman. Nuestro Código Penal Estatal, en su artículo 130 establece que el delito de estupro ocurre cuando un adulto tiene cópula con una persona mayor de 14 años y menor de 18, obteniendo su consentimiento por medio del engaño.

 Se sanciona con 4 a 8 años de prisión, sin embargo, en algunas entidades del país, como Baja California, la acción penal en contra de quien comete este delito se extingue si se contrae matrimonio con la víctima. Son muchos los factores que pueden llevar a un menor de edad a buscar amor o refugio en una persona mayor que ellos, sin embargo, no debemos de olvidar que las afectaciones que éste delito puede ocasionar son múltiples e irreparables, entre ellos se encuentran: los embarazos prematuros, la deserción escolar, la desintegración familiar, la terminación abrupta de las fases del desarrollo del menor, la depresión e incluso en casos más severos, el suicidio y la muerte. Es por ello, que la sociedad en general, pero sobre todo los padres de familia deben de tomar conciencia de que, aunque los hijos luzcan aparentemente grandes y fuertes como para valerse por ellos mismos, aún no cuentan con la madurez necesaria para hacerlo, por lo que necesitan ser guiados y escuchados en todo momento. “En la vida todo tiene su tiempo, dejemos que los niños sean niños y que los jóvenes y las jovencitas disfruten del regalo de su juventud, ya que arruinar esto es un delito”.