La modernidad democrática propicia la búsqueda de mayor participación ciudadana en las elecciones, la institucionalización del debate permite conocer más de cerca a los candidatos y puede influir en la decisión final; en Estados Unidos es una práctica común, y hemos observado cómo ha transformado su devenir político, con  Reagan cobro más fuerza y presencia.

En nuestro México, en las tres últimas elecciones presidenciales, desde el año 2000 con el triunfo de Fox en el debate ha ido perfeccionándose, sin embargo; en los últimos años, perdió autenticidad y ese toque de atracción y rating;  es hasta ahora, con un nuevo formato y una mayor interacción que vuelve a cobrar fuerza, el debate del 22 de abril es ejemplo de ello; vimos mayor participación y cuestionamiento, mayor libertad y con moderadores preparados y reconocidos.

Ya en el post debate, encuestas y medios dieron ganador, todos decían haber triunfado; pero en verdad ¿creemos que este ejercicio modifica el rumbo de la elección?

El día de la elección lo sabremos. Definitivamente si tiene su importancia;  el debate es en parte una manera de posicionar al candidato en el ánimo de la gente, significa una oportunidad de crecer en la contienda, en las encuestas; no solo es escudriñar el pasado sino también de verlos como son y cómo reaccionan ante el cuestionamiento, la pregunta, la mirada de la audiencia ávida de espectáculo y respuesta.

Si observamos y analizamos datos de las redes sociales y medios de comunicación, nos damos cuenta de su importancia: 11.4 millones de televidentes según el INE, 13.73 millones vieron  al menos un minuto el debate, según la empresa Nielsen Ibope; 3.4 millones hablaron en Facebook, inseguridad y corrupción fueron los principales temas, y 1.4 millones de mensajes en twiter.

En México es la primera vez que observamos un debate con mayor contenido y novedad y así esperamos los restantes, posteriormente habremos de conocer si influyeron en la elección, un gran porcentaje de electores y los indecisos tendrán esa decisión quizás.

Por eso creo y  sería interesante que en una ciudad como la nuestra, Cancún que día a día crece en turismo y en expectativas económicas, se diera uno o más debates entre los candidatos que aspiran a encabezar el municipio, sería un buen ejercicio de ideas, propuestas  y convicciones, de contraste, de avance.

Como ciudadanos debemos conocer, analizar y reflexionar acerca de nuestros candidatos, que tan preparados están  y que proponen para resolver nuestros grandes desafíos y problemas, entonces sí y solo si, decidamos nuestro voto y al ejercerlo, estemos convencidos. Está en juego nuestros sueños y anhelos; una mirada al debate probablemente será entonces una mirada al destino.