Ni la visita a Quintana Roo del dirigente nacional del Tricolor, René Juárez Cisneros, logró cambiar el semblante derrotista de los candidatos del PRI en el estado que marchan a paso firme al despeñadero, pues todos los pronósticos indican que ni siquiera podrán retener los ayuntamientos que tienen bajo control.

En la mayor parte de los 11 municipios los candidatos Tricolores lucen en franca desventaja, superados de calle por los candidatos de Morena y PT y de la coalición formada por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano. 

La visita del ex gobernador guerrerense René Juárez no fue casual; por el contrario, el dirigente está muy consciente del daño que arrastra el priismo quintanarroense con el recuerdo y efectos del venenoso periodo del gobernador Roberto Borge que sigue perjudicando a los candidatos del PRI, azotados además por el vigor de la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador.

El líder Tricolor vino con la misión de inyectar motivación a los contendientes del PRI y de paso evaluar posibles rutas de salvación, pero fracasó en ambos objetivos. Y pese al discurso triunfalista y a la petición formal de no “avergonzarse” de ser priistas, dentro del cuarto de guerra predomina el pesimismo ante la dura realidad.

La información cruda en manos de la dirigencia nacional presagia que el PRI pierda las cuatro diputaciones federales y las senadurías, donde no alcanzarían ni siquiera la primera minoría. También perderían los Ayuntamientos de José María Morelos y Felipe Carrillo Puerto, ante la ola de deserciones de liderazgos fuertes como el alcalde morelense José “Cheya” Baladez Chi, y los ex alcaldes carrilloportenses Gabriel Carballo y Valfre Cetz, quienes apoyan ahora a los candidatos del PAN-PRD-MC, Sofía Alcocer y José Esquivel.


Los priistas están fuera de competencia en Chetumal (Othón P. Blanco), Playa del Carmen (Solidaridad), Cancún (Benito Juárez) y Lázaro Cárdenas; en Isla Mujeres la moneda está en el aire y las únicas victorias que se ven como seguras son las de Marciano Dzul en Tulum y Pedro Joaquín en Cozumel.

No son buenos números para el Tricolor, que deberá reagruparse y hacer una fuerte autocrítica de las malas decisiones tomadas en 2016 y 2018 para intentar resurgir en 2019, cuando estarán en disputa las diputaciones locales y el control del Congreso, choque de ensayo para la madre de todas las batallas en 2022, cuando será disputada la gubernatura.