Estoy convencida de que el cambio, esa modificación que sufre el hoy para convertirse en un ahora que nos beneficia, debe ser incluyente. Imposible aspirar a mejores oportunidades sin aceptar el reto de una modernidad inclusiva que implica múltiples opciones.

Ejemplo: Si deseo visitar Jalisco puedo ir a una agencia y comprar un paquete con avión y hospedaje o pagar sólo avión y al llegar buscar opciones. Otra es pagar por internet a través de empresas como la que ofrece “el mejor día” o quizá de una pequeña cuya oferta sea más atractiva. ¡Allá yo! También puedo elegir entre ir en un cómodo Autobús De (Obvio, usted sabe), manejar mi auto, uno rentado o llegar en aventón tárdeme lo que me tarde. Aunado a ello, pagar con tarjeta, efectivo o en abonos.

No tengo obligación alguna ni únicas opciones, tengo, como usted, libertad de elegir. Si el avión sale tarde, lo sobrevendieron o se cae, ese es otro tema. Si el camión se descompone o nos asaltan, otro tema. Si lo de internet termina en fraude, otro tema. Lo podemos discutir pero, ¿nuestro derecho a elegir?

Pues resulta que también... Y que unos cuantos lo discutieron y encontraron má$ productivo quedar bien con un sector de la sociedad y mandar a lo más profundo del mar nuestro derecho a elegir. Unos cuantos decidieron que las empresas de redes de transporte, resultado de los avances tecnológicos que nos dan tantas comodidades, tienen que pagar derecho de piso en Quintana Roo. Piso parejo le llaman...

Y a los que decidieron les importó un comino que lo que el mundo ve tras su retrógrada definición es un estado que no quiere subirse a la nueva economía ni abrirse a beneficios derivados de la tecnología.

¿Quieren arropar a los señores taxistas? ¡Perfecto! Arreglen las calles para que sus autos no sufran tan rápido el desgaste. Legislen por mejores condiciones, horarios dignos, seguros, prestaciones, ¡hagan lo que verdaderamente significa cambio! Pero no nos quieran ver la cara porque hoy la frenan pero la libertad llegará tarde o temprano. Sólo es un retraso, nadie es eterno.