La península de Yucatán es una planicie de roca caliza, la cual ha estado sujeta a complejos procesos de disolución, denominados karst, que han dado lugar a la formación de cenotes al menos en los últimos cien mil años. Los cenotes son “ventanas” en el techo de extensos sistemas horizontales por donde fluye el acuífero. El acuífero es un complejo ecosistema subterráneo, que incluye tanto la matríz de la roca como los conductos (cuevas), presenta por un lado influencia de la selva vía fracturas y colapsos (cenotes), y por el otro del ecosistema marino, a través de conexiones subterráneas. El término técnico que usamos los expertos es el de Ecosistemas Anquihalinos. De tal forma que el acuífero presenta una capa de agua dulce que flota sobre una capa de agua marina. El agua dulce es producto de la acumulación de la lluvia durante miles de años y fluye por las cuevas como un río descargando sus aguas en el Arrecife Mesoamericano. Al mismo tiempo el agua de mar penetra la península deslizándose por debajo de la lente de agua dulce.

El descubrimiento de estos ríos y estuarios subterráneos ha sido posible gracias a la pasión y compromiso de conservación, de exploradores y científicos, mexicanos y extranjeros, que mediante el uso de espeleobuceo han empujado las fronteras de nuestro conocimiento arriesgando la vida en cada centímetro y en cada minuto bajo el agua bajo la tierra.

El desarrollo más intenso de estas cuevas se ha dado en la costa norte del Caribe mexicano donde también se han concentrado los esfuerzos de exploración. A la fecha se han explorado y cartografiado 358 sistemas de cuevas diferentes y más de 1400 Km de túneles y galerías inundadas. Los dos sistemas más largos son Sac Aktun y Ox Bel Ha con más de 346 y 270 Km, respectivamente.

La característica principal de los ambientes subterráneos es la oscuridad perpetua, por tanto la fotosíntesis no puede llevarse acabo y las tramas alimenticias están basadas en restos de materia orgánica producida fuera de la cueva que de una u otra manera entran a la cueva. La oscuridad y la escasez de alimento son los factores de selección natural mas importantes para las formas de vida que habitan en las cuevas. En ausencia de luz algunas bacterias extraen energía química de compuestos inorgánicos para alimentarse y reproducirse y a su vez sirven de alimento para otros organismos permitiendo el establecimiento y desarrollo de ecosistemas independientes de la luz del Sol. En los ecosistemas anquihalinos se han reconocido que a parte de la materia orgánica que entra de la selva y del mar también hay producción quimiosintética.

En biología nada tiene sentido si no es a la luz de la evolución. La vida maravillosa en su experimento histórico e irrepetible ha resultado en una serie de adaptaciones a la oscuridad y escasez de alimento por ejemplo la elongación de antenas, reducción o pérdida de ojos y pigmento.

Las fauna de los sistemas anquihalinos de la península de Yucatán incluyen una diversidad  y endemismos importantes, algunos de los cuales se encuentran en la NOM-059-SEMARNAT de especies en alguna categoría de riesgo.

Paleontología, Prehistoria y antropología

Debido a que las cuevas han estado expuestas a los cambios climáticos, en la última glaciación el nivel del mar era mas bajo y los habitantes de esas épocas incluyendo humanos prehistóricos se internaron en las cuevas en busca de la única fuente de agua. Muchos de ellos, incluyendo parientes de los mamuts, perezosos, caballos y camelidos entre otros, no lograron salir y sus restos fosilizados permanece allí como evidencia. Adicionalmente se han encontrado más de ocho humanos de más de 10 mil años de antigüedad que hoy son el centro de los debates sobre el poblameinto temprano del continente americano. Por si fuera poco también se cuenta con importantes registros de la cultura Maya del periodo Clásico y Postclásico quienes usaron los cenotes para diferentes practicas rituales y cotidianas.

Por todas estas razones los Ecosistemas anquihalinos son un  Patrimonio Natural y Cultural y al mismo tiempo la principal fuente agua dulce para nuestras necesidades.

Quintana Roo requiere invertir en las mejores tecnologías principalmente en cuanto al manejo y disposición de residuos sólidos y aguas residuales municipales y de la industria hotelera ya que debido a la porosidad del sistema el acuífero es intrínsecamente vulnerable a la contaminación. Es vital contar con criterios particulares de descarga para Quintana Roo ya que las aguas residuales se inyectan en el acuífero y eventualmente llegan al arrecife coralino. Estos dos cuerpos de agua constituyen el principal capital natural para la economía del estado y el desarrollo social.