Últimamente se ha puesto de moda la palabra “imperdible”, se utiliza para señalar textos o videos que aparentemente, para el que los nombró de tal forma, no puedes dejar de leer o ver.

El lenguaje es un fiel reflejo de la sociedad, cada generación ha tenido palabras exclusivas, que no son utilizadas por las generaciones siguientes. Qué me dicen de palabras como: “gacho”, “camarada” o “chido”. Además difiere entre clases sociales, zonas geográficas o niveles culturales.  

Las campañas electorales en México se ganaron gracias al “lenguaje”. Pequeñas frases en las redes sociales, contestaciones, señalamientos y mucha participación. AMLO habló con un lenguaje que se acomodó en diferentes grupos, viajó generaciones y llenó de pensamientos.

Como dijo George Orwell: “Pero si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento”.  

He visto como varios de nosotros, empresarios, desde el más pequeño hasta el más grande se pregunta, ¿Qué nos espera con Morena? Porque prácticamente será durante los próximos años el poder hegemónico. No estoy segura de qué pensar, por un lado el comportamiento de los mercados de valores y cambiario, ha sido estable. Pero liberan a Elba Esther Gordillo...

Creo que nos toca a nosotros ciudadanos volvernos IMPERDIBLES, participar, cuestionar y estar pendientes de la evolución de la presidencia, gubernaturas y presidencias municipales. Solo quedamos nosotros como sociedad civil organizada para crear ese contrapeso necesario que logre alinear y balancear intereses. Así como participamos insistentemente en las campañas, es momento de leer, cuestionar y solicitar temas tan importantes como gobierno abierto, cabildos ciudadanos, mesas de trabajo con secretarías y muchos otros mecanismos que nos lleven a estar cerca.  

Imperdible la transparencia, imperdible “el combate a la corrupción”. Esas frases que ahora están tan presentes en nuestro lenguaje. ¿Será que realmente cambió nuestro pensamiento? Pues más nos vale a todos que así sea, porque se crearon altas las expectativas y las desilusiones, desde esas alturas, pueden generar grandes problemas sociales.