Finalmente ayer se presentó la tercera versión del Código de Principios y Mejores Prácticas Corporativas de Gobierno Corporativo que aplican las grandes empresas desde junio de 1999, y ahora pueden usar las pequeñas y medianas empresas. Su cumplimiento no obligatorio favorece la transparencia, la rendición de cuentas, el combate a la corrupción y facilita la obtención de créditos y la prevención de operaciones ilícitas.

De hecho, en las naciones más avanzadas también se han revisado y actualizado los respectivos códigos para incorporar mejoras con sugerencias de organismos internacionales. En México, Roberto Danel, presidente del Comité de Mejores Prácticas de Gobierno Corporativo del CCE, fue el encargado de presentar el documento analizado por varios técnicos.

Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), explicó que es una herramienta para que todas las empresas de México, las grandes, las medianas y las pequeñas, “sean parte de una transformación para producir y competir desde la perspectiva de la ética, el cumplimiento y la integridad empresarial como el punto de partida en transparencia, y en la visualización de un gobierno corporativo que sea elemento clave para la sostenibilidad de la empresa en el largo plazo”.

Muchos empresarios y especialistas discutieron la necesidad de incluir una práctica para que se revelara si las empresas o sus consejeros apoyan a algún partido político. No se hizo, aunque le recuerdo que varios corporativos, como América Móvil o Grupo Carso, de Carlos Slim Helú, sí incluyen prohibiciones concretas sobre el tema en sus propios códigos.

Sí se incluyó un párrafo en la “mejor práctica 24” que aborda el tema lateralmente. Dice que se deben “utilizar los activos o servicios de la sociedad solamente para el cumplimiento del objeto social y tener definidas políticas claras que permitan, en casos de excepción, utilizar dichos activos para cuestiones personales”.

Algo es algo.

Cuarto de junto

La calificadora Moody’s afirmó ayer que el sistema bancario de México es estable y que “los riesgos del entorno operativo están mermando”. La calidad de los activos “es buena”. Los bancos, sin bronca para apoyar los proyectos del nuevo gobierno.