Pasado mañana será el octavo debate presidencial organizado por la autoridad electoral en la historia democrática de México, siendo el referente obligado el de 1994, por ser el primero.

La expectación entonces, digo yo, equivalía, guardadas todas las proporciones, personajes, tiempos y antecedentes democráticos, a la que se vivió en la víspera del referente de todos los debates presidenciales televisados en la historia política del mundo, el de Richard Nixon-John F. Kennedy, el 26 de septiembre de 1960 que, por imagen, ganó el segundo: joven, bronceado, maquillado, descansado, cuando el primero, que había salido del hospital, se vio cansado, pálido, enfermizo, y sin afeitar, tras rechazar el maquillaje y la televisión era en blanco y negro.

En México, el referente de los debates, le decía, fue aquel del 12 de mayo de 1994, donde el panista Diego Fernández de Cevallos lo ganó dos veces a Ernesto Zedillo y a Cuauhtémoc Cárdenas en la mesa y en el estacionamiento con los reporteros. De los debates de 2000 solo se recuerda cuando Francisco Labastida le dijo a Vicente Fox que le había dicho mariquita y Labestida.

De 2006 quedó que Andrés Manuel López Obrador no asistió al primero, lo que tuvo su costo. De los de 2012 poco se recuerda.

Ahora, este domingo va a ser la primera vez que López Obrador, que es su cuarto debate en tres campañas presidenciales, llega con esa ventaja en las encuestas; el candidato del PRI, José Antonio Meade, no es del partido; el PAN va con el PRD, vía Ricardo Anaya, y se presentan los independientes: Margarita Zavala y Jaime Rodríguez.

Hay un interés como nunca por este debate en el que también por primera vez se estrenan periodistas como moderadores activos mientras que los aspirantes buscarán que Anaya, que es bueno para este esgrima, avance a costa de Andrés Manuel y José Antonio Meade suba a costa de los dos.

El tiempo corre, los plazos se cierran, quedan 68 días de campaña, y si esto no remonta podríamos estar en la antesala de ver algo inédito en la historia democrática del país.

Una cesión.

RETALES

ACLARANDO. Ayer Alfonso Romo me dijo que López Obrador no tiene pleito con el sector privado, incluido Carlos Slim, que no va a congelar los precios de las gasolinas, que sí al TLC y que revisarán los contratos del NAIM. Le pregunté por qué eso mismo no lo decía así de claro López Obrador. La semana que viene les cuento todo;

SPOTS. El INE se pasó de la línea cuando antepuso su pauta de spots al debate de los candidatos a la Jefatura de Gobierno de CdMx, el miércoles por la noche en Canal 11, que cortó para meter una oleada de anuncios de partidos y tres suyos, dejando en desventaja a los que exponían en esos minutos. ¿Va a hacer lo mismo el domingo?

INCREÍBLE. No pensé vivir para ver que la Cámara de Diputados aprobara la eliminación del fuero a todos los niveles incluido el presidencial y por una iniciativa del candidato del PRI, José Antonio Meade. Ahora falta el Senado y al menos 17 congresos locales. M

Nos vemos el martes, pero en privado