Yo creo en la innovación tecnológica como instrumento para mejorar la calidad de servicios. La interconectividad generada por las computadoras e internet ha permitido mejorar la productividad de todos exponencialmente. No hay duda de que el transporte público se debe modernizar y mejorar. En el caso de Uber y otras plataformas digitales de este tipo de servicio, yo estoy totalmente de acuerdo con su llegada y es sumamente necesaria. No obstante, como en todo estado o país hay que acogerse a las leyes. De hecho, si bien, por consenso se busca potenciar la protección a los consumidores y velar por condiciones mínimas de servicio, para muchos resulta una sorpresa la incorporación de limitaciones al modelo de negocios. Actualmente, estamos en una era de Transformación Digital, donde la innovación y la tecnología son la base. Durante los últimos años, se han ido introduciendo nuevos productos y servicios, así como también nuevos procesos y modelos de negocios, generando importantes cambios en la organización industrial como en el diario vivir de los ciudadanos. El nuevo sistema que le permite a algunos desplazarse de manera cómoda, segura y económica por la ciudad, y a otros tener una manera de procurarse un sustento financiero, vino a redefinir los alineamientos y a permitir que uno volviera a tomar posiciones frente a los temas. Así, hoy uno tiene mentalidad Uber o mentalidad taxi.

Uno de los temas que ha acaparado los reflectores es la controversia de algunos taxistas que se comportan como animales salvajes contra conductores de Uber y contra ciudadanos, al final del camino, le pegan un tiro al país en la mano, pero se pegan al mismo tiempo uno en la cabeza los propios taxistas, porque a quienes están ahuyentando es a los turistas sino basta recordar lo que sucedió hace unas semanas en el aeropuerto de Cancún. El ejemplo es sencillo, si usted va a un país o un estado y su experiencia es ver personas comportándose como bestias, no solo no regresa a ese lugar, sino que riega la voz de lo salvajes que son. Al tomar un taxi, tienes desconfianza.

Usted no me dejara mentir, aun muchos de nosotros tenemos que caminar hacia calles más transitadas para conseguir un taxi normal a eso debemos sumarle que tenemos que abrir bien los ojos y los instintos de supervivencia para detectar si el conductor tiene cara de transa o lujurioso. Y lo principal cuando uno toma taxi normal es obligatorio traer cambio sino no te dan el servicio. Lo que sí es una realidad es que Uber vino a México a dar un serio golpe a las empresas de taxis que por décadas exprimieron los vehículos y al mismo tiempo al taxista y pasajero con asientos rotos, llantas en mal estado y otros desperfectos más y en algunos casos hasta con algunas adecuaciones que los taxistas tenían que hacer para seguir subiendo siete u ocho personas en vehículos para cinco incluyendo al conductor.

Por si usted no lo sabía Uber comenzó sus operaciones en Estados Unidos hace cuatro años y hoy está disponible en más de 70 ciudades del mundo. Ahora bien en relación con el servicio de taxi tradicional las tarifas de Uber pueden ser superiores dependiendo de la hora del día. Tiene la ventaja de que, aún en las horas pico y en los días de lluvia, Uber aparece a diferencia de las taxis, aunque por una tarifa sensiblemente superior.

En las últimas semanas los líderes de algunas agrupaciones de taxistas han salido a declarar su malestar por este servicio que tiene poco tiempo operando en algunas entidades como lo es en Quintana Roo.

Muchos han dicho que se trata de una competencia desleal y que casi casi son trabajadores del diablo. Por eso varios choferes de Uber han sido golpeados por los taxistas tradicionales, otros tantos insultados y correteados. En medio de estas confrontaciones no vemos ni la mínima intención de algunos taxistas por mejorar su servicio. Lucen desaseados, no se identifican y muchas veces hemos atestiguado que son autores de asaltos o robos. No digo que todos, porque hay personas honradas que se ganan la vida trabajando de choferes, pero hay muchos que no lo ven así. Lo cierto es que quienes usamos o han usado Uber lo prefieren mil veces, tan sólo por la confianza de saber quién está al volante, aunado a las tarifas que son más bajas que las habituales, excepto cuando llueve.

Nadie sabe en qué terminará la discusión y aunque los taxistas tienen un inmenso poder en las esferas políticas, vale destacar que Uber no ha perdido realmente ninguna pelea a nivel internacional. No solo tiene infinitos recursos para campañas a su favor, sino que cuenta con el apoyo activo de sus usuarios. La pelea entre Uber y las taxis está lejos de terminar y la plataforma enfrenta un año lleno de retos, no puede fallar en su mayor atributo que es el servicio, y es esencial que tenga un mayor control sobre los conductores que deja entrar a su sistema. Ojalá haya futuro para Uber en nuestro país.