Hemos leído y visto por ahí artículos, columnas y opiniones acerca de las elecciones que se avecinan, sobre todo lo que tiene que ver con candidatos y la manera en que se están desenvolviendo las campañas. Pero existe un tema en particular que es muy importante y me refiero a los famosos delitos electorales. Según información de la Fepade, los estados del país en donde se prevé que se cometan más delitos electorales durante el proceso electoral del próximo 1 de julio son: Quintana Roo, Veracruz, Guerrero y el Estado de México.

Primero que nada tendríamos que recordar que el proceso electoral de este año inició a finales del 2017; se trata de la elección de mayor complejidad debido en primer término al número de cargos en disputa: Presidente de la República, 128 senadores, 500 diputados federales,  ocho gobernadores y 1 Jefe de Gobierno, 972 diputados locales y 1 mil 596 presidentes municipales; en suma, habrán de elegirse más de 3 mil 403 cargos.

Durante los más de 20 años de existencia de la Fepade, los delitos electorales han evolucionado. Estos fueron incorporados al Código Penal Federal en 1990, cuatro años antes de la creación de la Fepade; así se establecieron delitos electorales que podía cometer cualquier persona, funcionarios electorales, servidores públicos, ministros de culto religioso y otros casos no menos relevantes. Compra de votos, intentar sufragar con credencial ajena y presionar en la casilla para votar a favor de cierto partido son sólo tres de los pecados electorales más cometidos por los mexicanos. Pero no son los únicos. Las autoridades han detectado al menos 17 ilícitos frecuentes.

Debido a lo anterior los comicios de este año serán los más vigilados de la historia no sólo por la inseguridad que padecen los distintos estados con elecciones, sino por los simpatizantes de las diferentes corrientes políticas, que buscarán posicionar a sus candidatos. No olvidemos que nuestro país tiene uno de los sistemas electorales más complejos del mundo, que supone una alta inversión pública, miles de funcionarios para desarrollar la función electoral, y cientos de miles de ciudadanos que participarán el primero de julio de 2018 en la Jornada Electoral como funcionarios de casilla, además de representantes de los partidos políticos.

Los delitos electorales tienen tres características que podemos decir son peculiares: se persiguen de oficio, en general no son graves y son dolosos, pues se tiene conocimiento de incurrir en una conducta ilícita. Es lamentable que conforme avanza el proceso los delitos electorales son cada vez más frecuentes, como por ejemplo están los conocidos como ratón loco, operación tamal, robo de urnas, turismo electoral y otros.