El paro laboral iniciado este jueves en la capital de Quintana Roo por parte de personal municipal, es apenas una muestra de la complicada situación económica de por lo menos cuatro de once ayuntamientos; por ello es que, en la víspera de sus informes de gobierno, es fundamental estar atentos a las reacciones en toda la geografía estatal, pues el fenómeno pudiera repetirse; pero lo peor de todo es que, si ello no ocurriera, no necesariamente será por una eficiente administración.

Explicando el punto, a finales de agosto pasado, el gobernador del estado, Carlos Joaquín González, reveló que por lo menos cuatro presidentes municipales buscaron ayuda en la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan), intentando obtener recursos por su falta de liquidez y problemas financieros en general; los municipios son, además de Othón P. Blanco –el capitalino-, Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos y Lázaro Cárdenas.

El mandatario dijo sin embargo que el gobierno estatal también atraviesa por problemas financieros y ante ello está imposibilitado para apoyar a los municipios. Ahora bien, este jueves una parte de los trabajadores de base del ayuntamiento capitalino pararon labores en demanda de varios pagos atrasados, entre compensaciones económicas y prestaciones, pero además porque exigen el pago de un bono trianual por fin de administración y la posibilidad de basificar a por lo menos 200 trabajadores; en un municipio con dos mil 300 empleados y cuya demanda real es de mil 500. ¡vaya despropósito!

La presidenta municipal, María Luisa Alcérreca Manzanero, ya respondió a las demandas, aseguró que lo referente a las prestaciones se dejará en orden antes que concluya septiembre, mes en que también termina gestión, las compensaciones salariales en la medida de lo posible –de nuevo, falta de liquidez-, pero de bonos trianuales y basifaciones ni hablar; lo primero porque insistió en la carencia de recursos y lo segundo por la enorme irresponsabilidad que implicaría que, cumpliendo un capricho de una dirigencia sindical, se engrosara la burocracia nomás por repartir prebendas, cuando lo obeso de la estructura administrativa ha sido en parte la causa de la grave situación –además de las pésimas administraciones anteriores, evidentemente.-

Así que Hernán Pastrana Pastrana asumirá el cargo con una burocracia enojada, pero un municipio administrativamente en orden, sin liquidez y con incapacidad de pagar deudas, pero también sin mayores compromisos que los que ya heredaron a Alcérreca Manzanero. Nótese pues que, las protestas no son sinónimo de mal desempeño; y por el contrario, los silencios en los demás municipios no necesariamente es porque impere el orden y la buena administración.

Y en esa lógica ¿será que los otro diez presidentes municipales –aun los que se reeligieron- entregarán bonos y basificaciones? ¿Sus finanzas se lo permiten o están comprometiendo a sus sucesores? ¿y los otros tres municipios colapsados financieramente, cumplirán con las exigencias de sus respectivos sindicatos y por eso están “calladitos”? concluido su ejercicio, valdrá la pena revisar lo que dejen, así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.