No es que sea deseable, pues las llamadas campañas de “contraste” lo único que muestran es la pobreza propuestas propias, pero resulta extraño que, en Quintana Roo y a 27 días de las elecciones, prácticamente ningún candidato ha hecho señalamientos serios en contra del “cambio” prometido en 2016, por eso llama la atención la desesperada declaración del alcalde de Bacalar, Alexander Zetina Aguiluz, quien “osó” lanzar críticas al gobierno estatal y calificó a sus adversarios de “víboras.”

Antes de 2016, Quintana Roo tuvo siempre gobiernos priístas a nivel estatal, y la oposición, básicamente el PAN y el PRD, se caracterizó por ser de los más “orgánica”, en esa tendencia de criticar de “mentiritas” de hacer como que se disiente, pero en realidad se obedecen todos los designios del gobernante en turno. Pues bien, ahora que la alternancia ha llegado al gobierno estatal, las fuerzas políticas, aunque invertidas en sus roles, han asumido cada cual su papel.

Las críticas son “bajitas”, prácticamente imperceptibles, se lanzan casi en privado, y esa condición justamente evidencia a una “oposición” siempre dispuesta a negociar, a detractores siempre prestos a dejar la tarea propia para asumir la del gobierno de enfrente, siempre que la recompensa sea suficiente, y la mejor muestra de lo anterior está en el Legislativo local, en donde los partidos, todos, conviven en “armonía”, disfrutan de las canonjías, no hay crítica alguna por la dilapidación públicamente denunciada de recursos; y por supuesto, en la dinámica del proceso electoral, en donde partidos y candidatos, lo mismo vanaglorian al gobernador, Carlos Joaquín González, calificándolo de “demócrata”, que a Andrés Manuel López Obrador, señalándolo como el presidente que requiere el país.

Y entonces, ¿dónde está la relevancia de lo que ocurre? Pues simplemente en que un gobierno sin contrapesos tiende siempre a los excesos y, más aun, ¿no se supone que los del PAN apoyan a los candidatos panistas, los del PRD a los perredistas, los del PES y Morena, a sus respectivos candidatos? Cómo entender entonces que los del PES apoyen a los del PAN y PRD, que los panistas apoyen a los “morenos”, esto en el ámbito local, pero en el federal y a 27 días de las elecciones, todos comiencen a acercarse a Andrés Manuel López Obrador, aceptando la derrota de antemano. Utilitarismo puro y duro.

Ahora bien, si no hay oposición real, entonces a qué se deben declaraciones como las del aun alcalde bacalarense, Alexander Zetina Aguiluz, que en la semana anterior, en un evento con la candidata a la diputación federal, Cora Amalia Castilla Madrid, lanzó duras críticas al gobierno del cambio, señalando la inactividad del mismo, la ausencia de obra pública y calificando de víboras a sus contrincantes, pues simplemente a la desesperación de no lograr intención de voto.

¿Cómo entender a un alcalde que durante su gestión busca el “favor” del mandatario y en campaña arremete contra él? ¿cómo conceptualizar a Zetina Aguiluz, que cuando le llegó la desgracia política, porque su cabildo en pleno desconoció a su gabinete, buscó el apoyo de los operadores del gobernador, y ahora que está por perder su reelección arremete contra el único que lo ayudó? No, la oposición de siempre es servil, y los políticos en general olvidan los favores recibidos, depende de los ciudadanos deshacerse de ellos en las urnas.