Desde el año de 2004 que inicié con un grupo de músicos entusiastas (y a los que les agradezco sigan creyendo en mí) la primera orquesta clásica y formal de Quintana Roo, nos dimos cuenta de algo muy importante que teníamos que darle cause y que era parte de la creación de públicos.

Me refiero al protocolo que se debe aplicar al ir a un concierto, el antes, el durante y el después del concierto. Hay cosas donde nos damos cuenta de la educación de las personas al ver cómo se comportan en diferentes sitios. Cada sitio tiene su cómo y su porqué en comportamiento.

Si vamos a la iglesia sabemos que existen códigos y recuerdo hace un par de años que acompañé a una mamá a dejar a su hija a una misa de quince años y verla enojada por el comportamiento de las adolescentes durante la ceremonia. Y le dije de manera textual: tráela a misa más a menudo y oriéntala en lugar de enojarte con ella.

Lo mismo pasa en los conciertos, la gente sigue asistiendo y aunque hemos hecho muchos esfuerzos la gente sigue permitiendo barrabasada y media que da pena. Antes de un concierto debe de hacer dos cosas fundamentales, el ser muy puntual y el acomodarme en mi asiento ordenadamente.

Durante el concierto debo de permanecer en absoluto silencio (obvio celulares apagados) sin comentar nada, no comer, no beber, no levantarse y por favor… no aplaudir donde no debo aplaudir. Por ello se entrega un programa donde me indica los movimientos de cada obra y solo se aplaude cuando los movimientos hayan finalizado, ahí se considera terminada la obra y no antes. Y después del concierto debe salir ordenadamente y no debo de quedarme en los pasillos.Con esto la pasaríamos mejor y haríamos una mejor experiencia.

Y por supuesto agregaría el que los señores no pueden entrar con chanclas y pantalones cortos, es inadmisible y si la gente no lo sabe va a aprender y obvio hacer conciertos didácticos como los llevo haciendo de octubre a marzo de cada año sin pecar y con el único propósito de la creación de públicos y es una lástima que no haya encontrado la manera de llevar a los papás a uno de estos conciertos, pero el reto sigue. Hasta la próxima semana.