Se reporta mucha ocupación en los estados y preocupación en el equipo de Andrés Manuel López Obrador para que no vaya a quedar mal por su ocurrencia de campaña consistente en descentralizar hacia diversos puntos del país las dependencias y organismos del gobierno federal, y por supuesto en Chetumal, donde es plática obligada en los corrillos y cafés la posible ubicación de la Secretaría de Turismo, que según el planteamiento se trasladaría a la capital de Quintana Roo.

La próxima titular de Energía, Rocío Nahle García ya visitó terrenos en Tabasco para la construcción de la obra más ambiciosa –para muchos faraónica y costosísima–del plan lopezobradorista, una refinería petrolera, y visitó edificios en los que se pudiera ubicar la sede de la secretaría.

Para el cambio de la Sedatu a Hidalgo, que desde luego no es una dependencia tan grande, Román Meyer Falcón está tratando de ubicar una oficina federal que pudiera utilizarse, y en Zacatecas el alcalde electo de Fresnillo Saúl Monreal Ávila ya se reunió con el próximo titular de Agricultura Víctor Villalobos para recibir a Diconsa, idea basada en la conectividad carretera de la tierra de Manuel M. Ponce y Francisco Goitia.

A Josefa González Blanco, que encabezará la Semarnat, se la he visto varias veces por Yucatán, y en Nayarit ha sido el gobierno del estado el que ha revelado que está en busca de la infraestructura adecuada para Fonatur, aunque si el lector conoce la muy desarrollada Riviera Nayarit supondrá que no debe ser una labor muy complicada.

Así por el estilo se ve la inquietud en todas la sedes planteadas, para unos como esperanza y para otros como seria preocupación, pues claro está que además de las diferencias de opinión sobre el magno proyecto administrativo hay quienes esperan con ansias la derrama económica previsible y otros que están pensando en el enorme costo y la ingente complejidad logística que implicarían los movimientos.

En el caso del plan de trasladar la Secretaría de Turismo a Chetumal todo sigue en el misterio: supimos poco después de que López Obrador anunciara su plan de descentralización llegaron miembros del equipo del entonces candidato de Morena y partidos adláteres en busca de edificios que pudieran albergar a la dependencia, que no es enorme como la SEP pero tampoco del tamaño del RAN, verbigracia.

Lo único que logramos averiguar de esa misión prospectiva es que al menos por un momento se fijaron en el fantasmagórico inmueble llamado Mercado del Productor situado en la esquina de las avenidas Zaragoza y 16 de Septiembre, Barrio Bravo, cuyo único movimiento actual se debe al concurrido puesto “banquetero” de tacos conocido como “La Muerte Lenta”, y se supone pertenecería a un connotado empresario hotelero de la ciudad. La verdad se ve muy poco viable.

Por más que damos vueltas a la idea, el único espacio digno y de proporciones razonables para la mudanza que se nos ocurre es el Centro Internacional de Negocios y Convenciones del Bulevar Bahía, que por cierto solo alberga a una Sedetur más o menos inactiva porque por obvias razones la titular Marisol Vanegas Pérez despacha en las oficinas de Cancún.

De plano, como no sea la idea de construir, no vemos otra opción más que la inconclusa obra de Pedro Ramírez Vázquez. Las autoridades estatales no se han pronunciado.