Durante décadas los ciudadanos mexicanos hemos transitado, políticamente, por la vía de promesas, ofrecimientos y compromisos ( notariados) cuyos resultados terminaron en la decepción y la conformidad; los mexicanos residentes en nuestro país, solemos aceptar cualesquier clase de perogrulladas de aquellos, que siendo patéticos e ignorantes, se asoman a la arena de la competencia electoral y demagógicamente proyectan imposibles o sueños ¨ guajiros ¨surgidos de sueños oníricos o producto de consultorías con sus chamanes o brujos.

Al fin llegamos a un cambio, supuestamente, rumbo a la ¨ cuarta transformación ¨ misma que en la ilusión, esperanza, hartazgo o golpe de timón hacia la recompensa en asuntos prioritarios de la vida cotidiana de los habitantes de México, se tornan en soluciones prontas y expeditas pero sin razonar respecto a su viabilidad legal, material, económica, tecnológica y humana, como o fue la ola o corriente adepta o a veces fanática por acabar de una vez con la impunidad y corrupción.

Gobiernos del cambio, he visto, en lo personal durante 15 lustros sin variar en los estilos o formas de prometer y cumplir, pero eso sí, sufriendo deterioros en la capacidad del poder adquisitivo del salario, y sufriendo cada vez más, la carga impositiva y el invento de nuevos gravámenes sin recibir en reciprocidad la compensación para mantener el estatus socioeconómico que impida descender de la clase media a media baja; esto es, en consecuencia, tener menos con el mismo esfuerzo y horario de trabajo.

De la tierra prometida a la salvación, hay mucha distancia por recorrer y el ¨camino al infierno a a la gloria¨ está empedrado de sacrificios, dolor y llanto, pero además, después de un siglo de esfuerzos fallidos; cito alguna máximas de Gibran Jalil Gibran: “Piedad por la nación que no levanta su voz sino cuando camina en un funeral, que no se vanagloria más que entre sus ruinas y que no se rebela sino cuando su cuello yá esta entre la cuchilla y la piedra”. “Piedad por la nación que da la bienvenida a su nuevo gobernante con toda pompa y lo despide a gritos, tan solo para dar la bienvenida a otro con todos los honores”. “Piedad por la nación dividida en fragmentos, y donde cada fragmento se cree a sí mismo una nación.

De todo un cúmulo de propuestas, hoy vemos retrocesos ante la división constitucional de poderes de la nación y, la rebeldía de los ajenos al ejecutivo que defienden su chuleta al margen de la conciencia de un estado de derecho que reclama la igualdad y democracia entre sus habitantes y lograr un equilibrio para lograr un desarrollo contante a la igualdad entre los hombres y… ¡Al tiempo!