En cuestión de salud, desde décadas, se ha soslayado de manera criminal, la atención a la salud bucal, solamente extracciones, obturaciones y nada más, es lo que hasta le fecha otorgan por servicio a la salud bucal, el IMSS; Issste y los generales de los estados mexicanos, por regla general, las endodoncias y ortodoncias no se dan para que desde niños hasta personas de la tercera edad dejen de padecer y comer cuidadosamente por miedo a lastimar sus paredes o encías.

Una de las cosas más importantes para la salud en general, es masticar para asimilar los nutrientes de los alimentos y mantener un sistema digestivo óptimo para el desarrollo humano; vemos con tristeza, niños que exhiben una dentadura irregular o defectuosa que en ocasiones causan daños a la estructura física facial, además de padecimientos gastrointestinales que pudieran derivar en daños graves como el cáncer.

Lo mismo sucede con la salud visual que para resolverlo se programan campañas de salud visual, sin abundar en estudios minuciosos que determinen de manera científica, el origen y consecuencias a corto, mediano y largo plazo; no basta otorgar lentes para que puedan leer y ver bien por un período, si la enfermedad visual puede llegar a incapacitar de manera definitiva, cuando una revisión a tiempo bajaría los índices de personas incapacitadas.

Existen fundaciones que participan con médicos especialistas en enfermedades bucales y visuales, una colaboración gratuita que no resuelve los problemas de salud, tratamiento y en su caso, de cirugías para corregir con implantes o prótesis que en la mayoría de los casos, no están dentro de la economía familiar, independientemente de los medicamentos que no se surten dentro del cuadro básico de las instituciones de salud pública.

El otro aspecto de atención a la salud pública, y eso es en particular en el estado, es la salud mental, misma que no se proporciona, en los centros de internamiento ( Ceresos) para determinar el grado de peligrosidad o riesgo de los sentenciados y procesados en las cárceles de México y la nuestra; cuando surgen casos de enfermedades mentales, las instituciones suelen resolverlo enviando al vecino estado de Yucatán o Tabasco; pero el envío de estos enfermos cuesta un promedio de mil pesos diarios o más por el tiempo que duren los tratamientos.

No es posible que dentro de los sistemas de salud, lo integral no es prioritario; precisamente en lo preventivo que puede evitar padecimientos degenerativos que cuesten mucho más al sistema gubernamental de salud, pero principalmente a los seres humanos sin capacidad económica para resolverlo desde su origen y ¡Al tiempo!