La colaboración anterior comenté lo que es la tecnología del Blockchain, que está teniendo un crecimiento exponencial en el mundo entero y por eso está generando problemas debido al enorme consumo de energía eléctrica asociado a la minería de datos, un proceso esencial e inseparable de las operaciones que se realizan con Blockchain. A pesar de lo anterior, igualmente posee grandes cualidades y su campo de aplicación, que inicialmente se limitaba a las operaciones con criptomonedas, se vislumbra muy amplio y con enorme potencial. En todo el planeta están surgiendo ideas innovadoras para encontrar aplicaciones prácticas a esta base de datos descentralizada, que además es muy segura y que puede aplicarse a todo tipo de transacciones, no necesariamente financieras.

Aunque parezca contradictorio, esta tecnología que aún no encuentra un camino para dirigirse a su propia sustentabilidad, debido al brutal consumo de electricidad que conlleva, puede ayudar a resolver temas de cambio climático, medio ambiente e incluso energéticos, ya que aporta soluciones específicas a desafíos concretos en dichos asuntos.

Un ejemplo podría ser el reciclaje de residuos, especialmente el plástico que se ha convertido en un serio problema global. Existen muy pequeños incentivos o de plano no los hay para que las personas contribuyan al reciclaje del plástico, se deja esta responsabilidad a las ciudades, que muchas veces la evitan, y es muy difícil hacer un rastreo del proceso y medir su eficiencia. Con esta tecnología, podría crearse un Banco del Plástico mediante el cual se administren los incentivos para que la gente lleve a reciclar sus desperdicios plásticos a centros de acopio cercanos y estratégicamente distribuidos, que además quizá no habría necesidad de crearlos, sino se podrían utilizar como tales las cadenas de tiendas de conveniencia o farmacias que tienen cientos de sucursales. Hoy esos sitios ya reciben pagos de servicios, depósitos a cuentas bancarias y muchos otras operaciones, de modo que no sería nada difícil que integraran la administración de las operaciones de esta actividad a sus sistemas informáticos, brindando seguridad, control, rastreo, en una base de datos robusta, que incentive a los usuarios a reciclar plástico, aluminio, papel u otros materiales.

En el área de la energía eléctrica, también puede ayudar a realizar transacciones relacionadas con la operación de redes inteligentes de energía, un tema del que he hablado en colaboraciones anteriores y que cada vez veremos más presente en el futuro. De hecho muy exitosas empresas ya están utilizando Blockchain para esta aplicación particular como por ejemplo LO3 Energy (www.lo3energy.com), y Power Ledger (www.powerledger.io), que están literalmente revolucionando la manera en que la energía eléctrica puede ser generada, almacenada, comprada, vendida y utilizada a un nivel focalizado y descentralizado.

Existen también aplicaciones para el mercado de carbono (CO2) que será muy relevante pronto, o para la conservación de recursos naturales. Indudablemente Blockchain se enfrenta a retos, pero también representa enormes oportunidades.