Luego de la innegable preeminencia que Andrés Manuel López Obrador le diera en Chetumal al candidato del Morena Hernán Pastrana Pastrana sobre el del PES Manuel Valencia Cardín –ambos parte de su coalición Juntos Haremos Historia en casi todo el país, pero que aquí se fueron por su cuenta–, el debate en las dos estaciones radiofónicas del Grupo Sipse en sendas bandas del cuadrante –lo que en Othón P. Blanco significa cobertura total del extenso municipio, incluso en el campo– significó para el segundo alcalde chetumaleño un duro revés: no por un mal desempeño, sino simplemente por no acudir a pesar de haber confirmado.

No solo los líderes de opinión y los periodistas criticaron con dureza tal desdén, sino que la gente común comentaba con insistencia que la ausencia de Pastrana significaba que ya no se sentía capaz de argumentar y discutir frente a aspirantes de mucha menos edad, que no tenía idea de la problemática actual de la capital de Quintana Roo y la extensa zona rural de la demarcación y que en todo caso muchos lopezobradorcistas irreductibles se decantarían por Valencia.

Hoy a las ocho de la noche se replicará el ejercicio que en Kiss FM y La Guadalupana, que resultó excelente, en las estaciones del estatal SQCS, y suponemos que ante las duras críticas el veterano político sí acudirá, pero el terreno perdido ya luce irrecuperable.

Estadísticas derivadas de encuestas confiables ya de por sí ubicaban al abanderado del Morena incluso por debajo de María Hadad Castillo, postulada por la coalición PRI-PV-Panal, que sería la inmediata perseguidora del puntero, el candidato de Por Quintana Roo al frente Fernando “Chino” Zelaya Espinoza, pero con los votos que atraiga la buena campaña y demostrado desempeño en tribuna de Valencia no sería de sorprender una debacle de Pastrana por la pérdida de alguna cantidad de “peje-votos”.

La fotografía justo a dos semanas de las elecciones parece indicar que el municipio de Othón P. Blanco será uno de esos enclaves en donde se dé el voto cruzado: pocos dudan que para presidente, como ha sucedido en las dos ocasiones anteriores, Andrés López tendrá la votación más elevada, pero para la presidencia municipal ninguno de sus dos candidatos tendrían ya posibilidades. La pelea estaría en dado caso entre la priista María Hadad y el panista Fernando Zelaya, aunque la ventaja de este último sobre aquella en vez de reducirse ha tendido a aumentar.

La experiencia electoral mexicana, en su historia, no desconoce sucesos extraordinarios, desgracias personales y fraudes –antes muy burdos; ahora un poco más sofisticados–, pero no hay nadie que, propaganda y activismo aparte, se anime a predecir que esta cuadro vaya a cambiar. Solo los indecisos y un impredecible voto oculto podría generar sorpresas.