Adrián Barreto/SIPSE
PLAYA DEL CARMEN, Q. Roo.- Cuando Osvaldo Guzmán ingresó al quirófano el pasado 29 de enero, lo único que pensó es que si una operación de lipoma no lo detenía, tampoco una boda colectiva como la que se realizó ayer y de la que fue partícipe junto a Guadalupe Rodríguez, su esposa a partir de ayer.

Llegaron temprano a la cita. Ella ataviada de blanco y sonriente y él aún con la recuperación a cuestas, pero feliz, ocuparon la primera fila de los enlaces matrimoniales y luego de dos horas de espera, mucho viento consumido por sus peinados y nervios entrelazados se dieron el “sí, certifico”.

Contrajeron nupcias luego de cuatro meses de relación, aunque se conocieron desde antes en el hotel Hard Rock en el que trabajan,  y ese tiempo les bastó para que a sus 40 años decidieran pasar su vida en unión matrimonial.

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Lo mismo hicieron otras 201 parejas en Solidaridad, como otras 721 en el resto de los municipios. En el marco de la ceremonia civil, el maestro de ceremonias, José Ramiro Esperanza, el mariachi y los fotógrafos hicieron más llevadera la espera frente al mar Caribe, pues fue la playa del Parque Fundadores la que sirvió de escenario para los casamientos.

Y uno tras otro fueron mencionados, la pareja más longeva de Don Ángel y Doña Elisa de 72 y 69 años, respectivamente; la que más tiempo han compartido en vida conformada por Don Diego y Doña Martina con 36 años de unión libre; la más joven de Marco Antonio Caamal y Angélica María Esperanza de 19 y 18, respectivamente.

Cuando a don Ángel le dieron el micrófono para expresar su sentir por su esposa, lamentó que solamente le dieran un minuto para transmitir sus sentimientos.

“Después en la casa, te hablaré una hora, amor mío”, le dijo en tono de broma a Doña Elisa, quien representa todo lo que vale en la vida.

Afortunadamente para las parejas de novios, no hubo nadie que interrumpiera la boda. Sin embargo, un novio estuvo a punto de arrepentirse, pues llegó después de la certificación de matrimonio, la dedicatoria de los votos y colocación de las argollas.

Ella, quien portaba un tatuaje alado a sus espaldas quiso volar cuando él arribó a la playa convertido en recinto con muchos minutos de retraso. Él titubeo, y luego de un amague de abandono, finalmente ella accedió a tomar un lugar en altar colectivo y brindar por la boda sin compromiso.

Una pareja que se robó las cámaras fue la de Perla Aguilar y David Olea, quienes la tarde de ayer 14 de febrero se dieron el día en su trabajo, y dejaron a un lado las golosinas que venden cada tarde en sillas de ruedas en el crucero de la avenida Colosio con Boulevard Playa del Carmen, para jurarse amor eterno, tras una relación que inició hace tres años con una unión libre que hasta ahora, ha sido inquebrantable, como ellos mismos expresaron.