Por Rafael R. Deustúa

Es recurrente, pero veraz, decir que la nueva película de Vin Diesel -cualquiera que sea- es mala, pero divertida, pues todas explotan su capacidad para salirse con la suya. Es el chico que cuando hace un chiste en clase hasta el maestro se ríe, pero si otro lo imita es expulsado. Ya le pasó a Ice Cube sustituyéndolo en la segunda entrega de “XXX”, que fué un fracaso.

No olvidemos que todas las películas de Diesel son un insulto a la inteligencia y en ocasiones al buen gusto... algo así como una torta de chilaquiles. El libreto es absurdo, sus alegatos morales rondan entre lo hipócrita y lo convenenciero, las actuaciones son tan planas como los personajes y la dirección es de un videoclip musical glorificando un estilo de vida vano y ficticio. Las tortas de chilaquiles son ridículas pero sabrosas.

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El resumen de la cinta está en el trailer: Xander Cage sale de su escondite para reclutar un equipo de rebeldes con los cuales enfrentar la amenaza de unos peculiares villanos que buscan un artefacto que les dará control sobre todos los satélites militares. Eso justifica largas secuencias de acción entre lo surrealista y lo absurdo, combinadas con sensuales mujeres y diálogos divertidos de tan tontos que son.

El director D.J. Caruso hace un buen trabajo para ofrecer lo que las audiencias esperan y logra algunas muy buenas secuencias, aunque si no hiciera evidentemente indestructibles a sus personajes habría creado un bienvenido suspenso extra. Narrativamente no es original, aunque en éstos productos plásticos es rara la originalidad.

Diesel se luce como productor y parece que no le importa que los actores y artistas marciales Donnie Yen (Rogue One) y Tony Jaa (Ong-Bak) lo opaquen, es evidente que quería una cinta entretenida y lo consigue. De hecho su reparto es multicultural, completándose con Kris Wu, Rory McCann, Samuel L. Jackson y las bellas Ruby Rose, Deepika Padukone, Nina Dobrev y Toni Colette.

Las secuencias de acción recuerdan a lo que hemos visto en las últimas películas de “Rápido y Furioso”, pero centradas en deportes extremos en vez de limitarse sólo a autos. Están bien logradas y son entretenidas siempre que no se les busque la lógica. Una película entretenida siempre que no le pida lógica.