Tres mujeres quintanarroenses han tenido en estos días intensa presencia en redes sociales por escándalos que ellas han detonado. Ellas son: Perla Tun Pech –alcaldesa panista de Cozumel– y las diputadas federales priistas Arlet Mólgora Glover (Chetumal) y la cozumeleña Sara Latife Ruiz Chávez.

Previamente, la ex alcaldesa chetumaleña Rosario Ortiz Yeladaqui (PRI) agitó las aguas con su sonado nombramiento como delegada de la Sedesol, recibiendo en el balance un sorprendente trato positivo.

Perla Tun ha cometido muchas faltas en el terreno de juego; golpea por deporte, escupe y es descortés a la menor provocación de quien se cruza en su camino; a un regidor priista le gritó “lárgate”, como acostumbran ciertas damas de la alta sociedad con sus trabajadoras domésticas a quienes llaman “chachas” y “gatas”.

Altanera e incontrolable como endiablado karateca, Perla Tun es una figura incómoda en su partido, lo que explica el silencio de los panistas más visibles, comenzando por su gris dirigente estatal Juan Carlos Pallares Bueno.

De golpe saltaron a escena las priistas Arlet Mólgora Glover y Sara Latife Ruiz Chávez, quienes en su horda legislativa le gritaron “p…” y “quiere llorar” a un diputado federal de Morena, en candente debate donde los buenos modales quedan colgados en el perchero.

El comportamiento de estas damas quintanarroenses –muy cercanas al ex gobernador Félix González Canto– ha desatado encendidas reacciones en redes sociales, donde el escarnio y el golpeteo son inmisericordes.

Sara Latife es hermana de Georgina, quien como esposa del alcalde priista Fredy Marrufo Martín le disputó la silla golondrina a Perla, siendo condenada a la regiduría. La educada Gina también ha soportado las majaderías de una alcaldesa que sigue confiando en el respaldo de los cozumeleños, aunque muchos consideran que difícilmente se atreva a buscar la reelección, pero la brava Perla no deja de sorprender.

La imagen de la diputada federal Sara Latife ha sido atizada por el escándalo del “p..” y podría ser explosiva candidata en la isla de gobernadores. Imaginen un agarrón entre Perla Tun y Sara Latife, decidida la priista a la venganza y revisando con microscopio cada documento comprometedor de una mujer que rechazaría la regiduría, aunque Perla desafía y escupe hasta en la lógica.