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Daniel Pacheco/SIPSE
PLAYA DEL CARMEN, Q. Roo.-  A menos de una semana del próximo 6 de enero cuando llegarían los “Reyes Magos” a miles de hogares de Playa del Carmen, los juguetes tradicionales mexicanos han desaparecido de la ciudad e incluso del mercado popular de la colonia Colosio.

Y es que además de que los celulares, tabletas y videojuegos han ido desplazando a los carritos de madera, trompos, yoyos y baleros; los últimos puestos de venta con juguetes elaborados a mano en pueblos de Michoacán y Puebla se han retirado durante los primeros días del 2018 por la falta de un espacio.

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De acuerdo a los comerciantes, que se ubicaban en un terreno ubicado sobre la esquina de la avenida 38 con avenida 30 desde casi 5 años, hasta el pasado mes de diciembre su mayor número de ventas provino de adultos extranjeros, ya que los menores en general se han inclinado por las nuevas tecnologías. 

“Nos vamos porque se acabó y contrato, estaremos buscando un nuevo punto para regresar tal vez en 3 meses, pero te puedo decir que ahora el juguete mexicano le llama más la atención a los extranjeros que a los mexicanos y por lo regular 6 de cada 10 ventas se los llevaban como “souvenir”, y los adultos nacionales los compran porque se acuerdan de su infancia”, dijo Demetrio López, comerciante de juguetes tradicionales.

Lamentó además que existe muy poco interés e incluso temor de parte del sector comercial por traer a Playa del Carmen este tipo de artículos desde estados en el centro del país, debido a los gastos del trayecto de más de dos días hacia la península de Yucatán y los riesgos actuales de ser víctimas de robos en las carreteras del sureste. 

Mientras en el mercado de la colonia Colosio, los locatarios reconocieron que dejaron de venderlos por falta de interés y lamentaron que no la tecnología esté supliendo a la creatividad del talento nacional. 

“He visto ahora que los papás prefieren comprarles un celular a los niños, porque es como una niñera más barata, los teléfonos o tablets los entretienen más que los mismos padres. Ya no se preocupan por crear y fomentar la creatividad o actividades físicas. Es penoso porque deshumaniza. En el mercado debemos tener esto porque lo buscan mucho los turistas internacionales que sí, los buscan como un recuerdo típico”, dijo Edna Barraza, locataria del mercado Diana Laura Riojas.